El gobierno de Cuba informó que todos los heridos tras el enfrentamiento entre las Tropas Guardafronteras y una lancha registrada en Florida reciben atención médica bajo custodia en la Isla. El coronel Juan Antonio Ramírez Aguilera, titular de los servicios médicos del Ministerio del Interior (MININT), detalló en el programa oficialista Razones de Cuba que los pacientes son tratados siguiendo los mismos protocolos aplicados a cualquier agente lesionado en combate.
Los sobrevivientes identificados son Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Serrior, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordán Cruz Gómez, Amijail Sánchez González y Roberto Álvarez Ávila. Por otro lado, el régimen confirmó la muerte de Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa, uno de ellos ciudadano estadounidense, al igual que uno de los heridos.
El incidente se produjo cuando la lancha rápida con matrícula FL7726SH, robada en los cayos de Florida y atribuida a Ángel Montera, ingresó sin autorización a aguas territoriales cubanas. Según la versión oficial, los ocupantes abrieron fuego contra los guardafronteras, lo que derivó en un intercambio armado con el saldo mencionado. Durante la inspección, las autoridades incautaron fusiles de asalto AKM, pistolas, gran cantidad de municiones, un dron con cámaras, cuchillos tácticos y una planta eléctrica portátil.
No obstante, críticos del relato oficial señalan que la embarcación utilizada era pequeña y no podría haber transportado semejante arsenal, lo que genera dudas sobre la versión presentada por el régimen.
En el ámbito judicial, el fiscal Edward Roberts Campbell advirtió que los sobrevivientes podrían enfrentar cargos graves como actos de terrorismo, violencia contra una nave nacional e introducción ilegal de armas, con penas de 10 a 30 años, cadena perpetua o incluso la pena de muerte si se confirma financiamiento externo.
Por su parte, familiares de los fallecidos expresan su dolor. Yaris Leidis, esposa de Héctor Duani Cruz Correa, rompió en llanto al recibir la noticia de su muerte. En entrevista con Univisión desde Homestead, Florida, aseguró que su esposo no estaba vinculado a ningún grupo político ni organización del exilio cubano: “Es una persona noble y trabajadora, no se mete con nadie”, dijo entre lágrimas, describiendo la devastación de su familia ante la tragedia.
El caso ha generado debate internacional sobre la veracidad del relato oficial y la proporción del armamento incautado frente a la capacidad de la lancha interceptada.
Con información de Periódico Cubano
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