Desde el pasado 7 de enero comenzó a aplicarse en Cuba la nueva Ley 175 del Notariado, una normativa que, según informó el Ministerio de Justicia de Cuba, tiene como propósito modernizar, agilizar y hacer más accesibles los servicios notariales para la población. La reforma introduce modificaciones de peso en trámites esenciales como testamentos, poderes legales, compraventas y actas matrimoniales, con la promesa de mayor seguridad jurídica y simplificación de procesos.
Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de la firma digital y el uso de documentos electrónicos con plena validez legal. Esta innovación marca un paso importante hacia la digitalización del sistema notarial, permitiendo reducir tiempos de espera y facilitar la gestión de documentos, especialmente en situaciones donde la movilidad de las personas es limitada o el acceso físico a las notarías resulta complejo.
La ley también moderniza los mecanismos de identificación ciudadana mediante la llamada Ficha Única del Ciudadano, que busca agilizar y hacer más precisa la verificación de identidad en los actos notariales. A ello se suma la introducción de documentos en formato de lectura fácil, pensados para adultos mayores y personas en situación de discapacidad, lo que refuerza un enfoque más inclusivo dentro del nuevo marco legal.
Otro cambio significativo es la eliminación de la obligatoriedad de testigos para autorizar testamentos y actas matrimoniales. Esta medida simplifica notablemente dichos trámites y reduce cargas administrativas que durante años dificultaron estos procesos. Además, en determinados servicios, la ley permite que las personas elijan libremente al notario, ampliando la autonomía del usuario y las opciones disponibles.
La Ley 175 reconoce también el derecho a dejar instrucciones de voluntades anticipadas por razones de salud, un aspecto clave para garantizar que la voluntad individual sea respetada en situaciones médicas complejas. Este elemento refuerza la protección de la dignidad personal y la seguridad jurídica.
Aunque las autoridades admiten que persisten desafíos —como la estabilidad del servicio eléctrico necesaria para sostener los procesos digitales—, el Ministerio de Justicia aseguró que continuará trabajando para mejorar la calidad del servicio notarial, con mayor profesionalidad, cercanía y un enfoque centrado en las necesidades reales de la población.