“No tenemos pensado limitar ningún hospital. Todos van a prestar servicios”. Con esa frase, el gobernador de Santiago de Cuba Manuel Falcón Hernández, intentó enviar un mensaje de tranquilidad en medio de la crisis energética que golpea con fuerza a la Isla. Sin embargo, su propia aclaración dejó al descubierto la difícil realidad: los hospitales seguirán funcionando, pero con limitaciones.
El dirigente provincial fue enfático al afirmar que no se cerrará ningún centro de salud ni se suspenderán completamente sus servicios. “No vamos a parar ningún servicio de ningún hospital”, insistió. No obstante, reconoció que los apagones y la falta de combustible para los grupos electrógenos condicionan la capacidad operativa de las instituciones médicas.
Según explicó, cuando ocurre un corte eléctrico, los hospitales dependen de plantas de emergencia cuyo combustible es limitado. Si el suministro se agota, determinados análisis o procedimientos no urgentes podrían posponerse. “A lo mejor lo reducimos”, admitió, en referencia a algunos servicios.
Falcón puso como ejemplo el hospital materno oeste, que en días recientes amaneció sin combustible en su grupo electrógeno y hubo que abastecerlo con urgencia. En casos así, si coincide un apagón con la falta de diésel, ciertas pruebas médicas deberán esperar.
“Hay un análisis que no es de urgencia, que puede esperar, bueno habrá que esperar un poquito”, explicó, apelando a la comprensión de la población.
El gobernador también llamó a los funcionarios y trabajadores de la salud a dialogar directamente con los pacientes. “Hay que ir para allí donde está el pueblo, a conversar, a explicarse”, señaló, reconociendo la necesidad de comunicación ante las dificultades.
Sus declaraciones se producen en un contexto nacional complejo. El propio ministro de Salud Pública admitió recientemente que el país no podrá resolver en el corto plazo la escasez de recursos en el sistema sanitario y anunció medidas de reorganización y priorización de servicios esenciales, como el programa materno-infantil y la atención oncológica.
En redes sociales, las palabras del gobernador generaron debate. Muchos usuarios señalaron la aparente contradicción entre no “limitar” hospitales y reconocer “limitaciones” en la práctica. Otros expresaron preocupación por cirugías, emergencias y la conservación de medicamentos en medio de apagones prolongados.
Mientras la crisis energética persiste, la promesa oficial es clara: ningún hospital cerrará. La incógnita sigue siendo hasta qué punto podrán sostenerse todos los servicios en medio de combustible escaso y electricidad inestable.
Fuente: Alberto Arego
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