Foto: Cubanet
Este miércoles, dos integrantes del proyecto audiovisual cubano Fuera de la Caja denunciaron que un supuesto agente de la Seguridad del Estado se presentó en su vivienda con el argumento de realizar un “censo” de los residentes del edificio, lo que ambos jóvenes calificaron como un acto de hostigamiento y presión directa. Según relataron, el agente, identificado como Dainel Correa Quintana, habría intentado localizarlos previamente a través de familiares, incluso haciéndose pasar por amigo de uno de ellos. Ante la presencia del funcionario, el padre de uno de los jóvenes se negó a proporcionar información.
Los integrantes del colectivo aseguraron que estaban preparados para este tipo de vigilancia y reafirmaron su compromiso con la creación de contenido crítico: “Pensar no es un delito, expresarse no es un delito. Vamos a seguir haciendo videos y no nos van a amedrentar”, afirmó una de las integrantes, instando además a sus seguidores a amplificar la denuncia para que llegue a más personas.
Fuera de la Caja, que cuenta con miles de seguidores en redes sociales, ha consolidado su labor como colectivo crítico y denunciante de la represión a creadores independientes en Cuba. En sus mensajes públicos citan a José Martí: “Libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”.
El grupo también ha estado en el centro de la controversia debido al uso de gorras con la frase “Make Cuba Great Again”, adaptación del conocido eslogan estadounidense “Make America Great Again”. La Televisión Cubana vinculó este accesorio a posturas extremistas y supuestos llamados a la violencia. Los jóvenes aclararon que su intención era expresar un deseo de cambios en Cuba, con un mensaje que busca que “quedarse sea un orgullo, no un sacrificio”, sin apoyo a agendas políticas extranjeras.
El incidente coincide con la detención de los creadores de contenido Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, fundadores del proyecto El4tico, quienes enfrentarían cargos por “propaganda contra el orden constitucional” e “instigación a delinquir”. Organizaciones internacionales como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) han exigido su liberación.
El caso evidencia un patrón de hostigamiento en Cuba, donde los jóvenes creadores enfrentan vigilancia directa, campañas de estigmatización y amenazas, mientras buscan mantener su labor crítica y difundir su mensaje entre la población.
Con información de Cubanet
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