La indignación crece entre los actores y trabajadores del Centro de Teatro de La Habana, quienes llevan días esperando un salario que, aseguran, ya fue depositado oficialmente pero no aparece en sus tarjetas magnéticas. Lo que comenzó como una simple demora administrativa se ha transformado en un foco de tensión que pone en evidencia el agotamiento del sector cultural frente a la ineficiencia institucional.
Desde el 6 de febrero, fecha en que el dinero debía estar disponible, los artistas han vivido en una incertidumbre constante. Cada jornada que pasa sin cobrar representa no solo un atraso financiero, sino una falta de respeto hacia profesionales que dependen de ese ingreso para sostener a sus familias en medio de la compleja situación económica del país.
La explicación recibida por parte del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) ha sido siempre la misma: “estamos trabajando en eso”, una frase que, lejos de tranquilizar, ha incrementado la frustración.
Hamlet Paredes Grau, uno de los actores afectados, ha sido la voz más visible del reclamo. Según relató, los intentos de la dirección del centro cultural por obtener información clara han resultado infructuosos. La situación escaló cuando decidió comunicarse directamente con el director de la sucursal bancaria ubicada en La Habana Vieja. En lugar de respuestas concretas, encontró evasivas y, presuntamente, un trato hostil que agravó aún más el malestar colectivo.
Ante la ausencia de soluciones, el actor presentó una queja formal ante el Consejo de Estado y el Banco Central de Cuba, exigiendo una revisión inmediata del caso y responsabilidades por el trato recibido. Los actores consideran inadmisible que, en un contexto donde cada peso cuenta, se juegue con la estabilidad económica de quienes sostienen la vida cultural de la capital.
El conflicto se inserta en un panorama nacional marcado por limitaciones financieras, inflación y dificultades en la circulación de efectivo. Aunque las autoridades bancarias han anunciado medidas para enfrentar la crisis energética y modernizar servicios, los artistas reclaman que ninguna estrategia puede justificar el incumplimiento salarial ni la falta de transparencia.
Mientras tanto, el Centro de Teatro de La Habana continúa sus actividades bajo un clima de tensión. La pasión por el arte no compensa la preocupación diaria de no saber cuándo llegará el pago. Para muchos, este episodio no es solo un retraso bancario: es la confirmación de que el sector cultural sigue siendo relegado, incluso cuando exige algo tan básico como cobrar por su trabajo.
Fuente: Periódico Cubano
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