La segunda audiencia judicial del exmandatario venezolano Nicolás Maduro fue aplazada por la justicia estadounidense y quedó reprogramada para el próximo 26 de marzo en una corte federal de Nueva York.
Inicialmente prevista para el 17 de marzo, la vista fue pospuesta a solicitud de la fiscalía, que alegó “problemas de planificación y logística”, sin ofrecer mayores detalles. El aplazamiento contó con el consentimiento de la defensa y fue aprobado por el juez encargado del caso.
Maduro compareció por primera vez ante la justicia de Estados Unidos el pasado 5 de enero, dos días después de su captura en Caracas durante una operación militar estadounidense. En esa audiencia se declaró inocente de los cargos de tráfico de drogas y aseguró ser un “prisionero de guerra”.
El exgobernante, de 63 años, fue trasladado a Nueva York el 3 de enero en un operativo de alta seguridad. Llegó en un avión militar Boeing 757 a la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, en el norte del estado, donde fue recibido por agentes federales, incluidos miembros del Federal Bureau of Investigation (FBI) y de la Drug Enforcement Administration (DEA). Posteriormente fue llevado en helicóptero hasta Manhattan y luego recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC), en Brooklyn.
Maduro enfrenta cargos formales presentados en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense y delitos relacionados con armas automáticas. La acusación fue actualizada recientemente mediante un escrito sustitutivo.
Su esposa, Cilia Flores, de 69 años, también deberá comparecer ante el tribunal el 26 de marzo, según confirmaron las autoridades judiciales.
Tras su salida del poder en enero de 2026, Maduro fue sustituido de manera interina por quien se desempeñaba como vicepresidenta desde 2018, Delcy Rodríguez.
El proceso judicial contra el exmandatario venezolano se perfila como uno de los casos más relevantes en materia de narcotráfico y crimen organizado vinculados a altos cargos políticos en América Latina. Mientras tanto, el aplazamiento de la audiencia añade unos días más de expectativa en torno a un juicio que podría tener repercusiones políticas y diplomáticas de gran alcance.