El congresista Carlos A. Giménez anunció el envío de una carta al presidente Donald Trump solicitando que suspenda todas las licencias otorgadas a compañías estadounidenses que realizan negocios con el gobierno cubano, especialmente aquellas vinculadas a la exportación de artículos de lujo hacia la isla.
El anuncio se realizó durante una conferencia de prensa en el Puerto de Miami, donde Giménez estuvo acompañado por el recaudador de impuestos del condado de Miami-Dade, Dariel Fernández, así como por líderes y activistas del exilio cubano.
Según explicó Giménez, su oficina, junto a autoridades locales, identificó empresas que comercian con Cuba productos como autos de lujo —incluidos vehículos Ferrari—, motos acuáticas (jet ski), jacuzzis y otros bienes de alto consumo. “Yo no sé de dónde sale que esos son artículos humanitarios. Eso todo va para ayudar al régimen. Con cada dólar que mandamos a Cuba estamos ayudando al mecanismo de represión”, afirmó el legislador.
Fernández detalló que la revisión se centró en negocios que operan en Miami-Dade y que requieren licencias federales del Departamento de Comercio para exportar a Cuba. Aclaró que su oficina no emite licencias federales ni ejecuta sanciones, competencia que corresponde a agencias como los Departamentos de Comercio, Estado y Tesoro, pero subrayó que sí tienen la obligación de verificar el cumplimiento de las leyes estatales y locales. “Cualquier negocio que opere en nuestro condado debe cumplir con las leyes. No habrá excepciones”, señaló.
Durante el acto participaron también figuras del exilio como Rosa María Payá, Orlando Gutiérrez-Boronat y José Daniel Ferrer, quienes respaldaron el llamado a endurecer las medidas contra el gobierno cubano.
Payá agradeció la iniciativa y pidió que, además de limitar este tipo de comercio, se adopten sanciones adicionales para “cerrar las fuentes de financiamiento al régimen”, incluyendo el uso de herramientas como la Ley Magnitsky y el congelamiento de activos vinculados a funcionarios y militares cubanos en el exterior.
Giménez recordó que el pasado 5 de febrero envió también una carta a varias aerolíneas estadounidenses solicitando el cese de los vuelos comerciales a Cuba, argumentando que estas operaciones benefician directamente al gobierno y contradicen la política estadounidense, especialmente tras la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo por parte del Departamento de Estado.