El jefe de misión de Estados Unidos en La Habana Mike Hammer confirmó que mantiene conversaciones con figuras de alto nivel dentro del régimen cubano mientras advierte que la situación en la Isla “no es sostenible” y podría empeorar en los próximos meses.
En declaraciones a Telemundo, Hammer describió un panorama complejo, marcado por el colapso de la infraestructura energética, la caída del turismo y el aumento del crimen, todos síntomas de un país en crisis profunda. Según el diplomático, el deterioro en el suministro de electricidad y combustible ha alcanzado niveles críticos, generando problemas que afectan tanto a la vida cotidiana de los cubanos como al funcionamiento del Estado.
Hammer defendió la postura de Estados Unidos frente a la crisis, aclarando que las sanciones estadounidenses no limitan la importación de alimentos ni medicinas y que Cuba puede comerciar libremente con otros países, recibiendo actualmente productos de España y otros proveedores internacionales. También señaló que la escasez de recursos dentro del país refleja prioridades internas, como el abastecimiento de vehículos policiales o el uso de combustible para organizar actos políticos, mientras la población enfrenta restricciones severas. A su juicio, esta distribución desigual evidencia que el problema no es únicamente la falta de recursos, sino la forma en que se gestionan internamente.
El diplomático comparó la situación cubana con la de Venezuela tras el fin del apoyo petrolero, recordando que la nación caribeña pierde cada vez más respaldo internacional mientras Rusia enfrenta sus propios desafíos. Ante este escenario, Hammer enfatizó que el régimen cubano se encuentra en un momento de alta presión y que el proyecto político vigente está llegando a su límite, lo que podría generar cambios en 2026, aunque evitó detallar cómo ocurrirían.
Confirmó que no todos dentro de la estructura de poder están al tanto de las conversaciones que mantiene, pero destacó que los contactos con la élite gobernante son una señal de que se busca explorar soluciones pacíficas y negociadas.
Hammer reiteró que el objetivo de Estados Unidos no es agravar el sufrimiento del pueblo cubano y recordó la ayuda humanitaria ofrecida tras el huracán de noviembre pasado, canalizada a través de Cáritas Cuba y otros organismos, con el fin de garantizar que los ciudadanos no pasen hambre ni carezcan de asistencia básica.
Al mismo tiempo, subrayó que los ingresos que antes recibían sectores militares a través del turismo y del petróleo venezolano “ya se han acabado”, obligando al régimen a replantear su viabilidad. El diplomático concluyó que nadie busca un derramamiento de sangre, pero que es imprescindible que se realice un cambio y que la situación “se va a complicar más y más a diario para ellos”, en referencia a las autoridades cubanas, destacando que Cuba sigue siendo un tema central en la política estadounidense hacia América Latina y el Caribe.
Fuente: Telemundo
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