Un buque procedente de Estados Unidos arribó al puerto de Santiago de Cuba con un cargamento de ayuda humanitaria destinado a los damnificados por el huracán Melissa, según anunció el Encargado de Negocios de la embajada estadounidense en La Habana. La asistencia, aprobada por el Gobierno de Estados Unidos, forma parte de un programa condicionado a que los recursos sean entregados directamente al pueblo cubano, sin pasar por las manos del régimen.
En un mensaje publicado por la propia sede diplomática, se confirmó la llegada del barco: “Llegó un barco a Santiago con asistencia humanitaria de la Administración Trump para los más afectados del huracán Melissa. 🇺🇸 seguirá mandando ayuda mientras le esté llegando al pueblo directamente. #ConCubanosDeAPie”. La declaración subraya una línea clara de Washington: ayudar a los ciudadanos cubanos sin fortalecer a las estructuras estatales que, históricamente, han controlado y desviado recursos.
Para garantizar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan, Estados Unidos estableció como condición que la distribución se realice a través de la Iglesia Católica y Cáritas Cuba, organizaciones con presencia comunitaria y credibilidad social, especialmente en las provincias orientales, una de las zonas más golpeadas por el ciclón. De esta manera, se busca evitar que los suministros sean utilizados con fines políticos o propagandísticos por el Gobierno cubano.
En ese contexto, Mike Hammer, máximo jefe de la embajada de Estados Unidos en Cuba, realizó recientemente una visita a varias provincias del oriente del país, con el objetivo de constatar de primera mano el impacto del huracán y verificar que la ayuda humanitaria estuviera llegando a los sectores más vulnerables. Durante su recorrido, Hammer sostuvo intercambios con representantes religiosos y comunitarios, y pudo observar las condiciones precarias en que viven muchas familias afectadas, agravadas por la escasez crónica de alimentos, medicamentos y materiales de construcción.
Fuentes cercanas a estos encuentros señalaron que el diplomático insistió en la importancia de la transparencia y la supervisión directa, reafirmando que Estados Unidos continuará enviando asistencia solo en la medida en que exista certeza de que los recursos no son confiscados ni manipulados por las autoridades cubanas. La visita también sirvió para reforzar los lazos con la Iglesia y con organizaciones humanitarias locales que, desde hace años, suplen vacíos dejados por el Estado.
La llegada del buque a Santiago de Cuba se produce en un momento de profunda crisis económica y social en la isla, donde eventos naturales como el huracán Melissa multiplican las carencias existentes. Para muchos cubanos, esta ayuda representa un alivio inmediato y una señal de que la comunidad internacional puede apoyar al pueblo sin legitimar al poder político que lo gobierna.
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