Lo que para dos pasajeros cubanos pudo parecer una simple broma terminó activando los protocolos de seguridad del Aeropuerto Internacional de Miami y llevándolos a la cárcel. En apenas un día, Yoel Guevara-Crespo de 33 años y Osniel Blanco-López de 52, fueron arrestados después de mencionar, respectivamente, que llevaban una bomba y una granada durante controles de American Airlines.
El caso más reciente ocurrió el 1 de septiembre, cuando Yoel Guevara-Crespo, residente de Lake Charles, Luisiana, se preparaba para abordar un vuelo de American Airlines con destino a Camagüey, Cuba.
De acuerdo con el informe de arresto de la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, un empleado de la aerolínea le realizó las preguntas habituales de seguridad sobre baterías de litio y dispositivos incendiarios en su equipaje. Guevara-Crespo respondió inicialmente que no transportaba esos artículos, pero después afirmó: “No, pero tengo una bomba”.
El comentario provocó que se le negara el acceso al vuelo y que fueran alertadas las autoridades. Aunque el pasajero aseguró que estaba bromeando, los agentes tomaron la declaración con seriedad y un perro especializado inspeccionó su equipaje sin encontrar explosivos.
Guevara-Crespo fue arrestado y trasladado al Centro Correccional Turner Guilford Knight. Posteriormente compareció ante un juez, quien determinó causa probable y fijó una fianza de 2.500 dólares. Enfrenta un cargo por realizar un reporte falso relacionado con una bomba o explosivo, considerado un delito grave de segundo grado en Florida.
El episodio ocurrió apenas un día después de otro incidente protagonizado por Osniel Blanco-López, también cubano. El hombre de 52 años y residente en Miami-Dade, se encontraba en el mostrador de American Airlines cuando respondió que llevaba “una granada” antes de comenzar a reírse.
Al igual que en el segundo caso, un perro detector de explosivos revisó sus pertenencias sin encontrar ningún artefacto. Blanco-López también fue arrestado por un reporte falso relacionado con una bomba y posteriormente quedó en libertad bajo fianza.
La legislación de Florida establece que emitir deliberadamente un reporte falso sobre la colocación de una bomba o explosivo constituye un delito grave de segundo grado. Además, si la falsa amenaza provoca la movilización de policías u otras agencias, el tribunal puede ordenar el pago de los costos y daños ocasionados.
En ambos casos, las autoridades dejaron claro que una supuesta broma sobre explosivos dentro de un aeropuerto puede desencadenar una respuesta policial inmediata, incluso cuando finalmente no se encuentra ningún artefacto.