Jornadas agotadoras bajo temperaturas extremas, falta de hidratación y condiciones laborales adversas están bajo la lupa de médicos que investigan una enfermedad renal que afecta a trabajadores agrícolas jóvenes en Texas, incluso a personas sin los factores de riesgo habituales.
Una enfermedad renal de causa todavía desconocida está generando preocupación entre médicos e investigadores en Texas, donde algunos trabajadores agrícolas jóvenes, principalmente inmigrantes procedentes de México y Centroamérica, han llegado a hospitales con cuadros graves de insuficiencia renal.
Lo que más inquieta a los especialistas es que varios de estos pacientes no presentan antecedentes de diabetes, obesidad o hipertensión, condiciones que suelen estar relacionadas con el deterioro de los riñones.
Los investigadores estudian la posibilidad de que el problema esté vinculado con las condiciones en las que muchas de estas personas trabajan. Las largas jornadas realizando actividades físicas bajo temperaturas extremas pueden provocar una combinación peligrosa de calor, esfuerzo y deshidratación.
La enfermedad es conocida como enfermedad renal crónica de causa desconocida, o CKDu, y ya ha sido documentada entre trabajadores agrícolas de diferentes países de Centroamérica.
El doctor Ricardo Nuibil explicó que algunos pacientes buscan atención cuando el daño ya es considerable. Fatiga intensa, dificultad para respirar, reducción de la cantidad de orina, inflamación de las piernas y tos pueden aparecer entre las señales de alerta.
Sin embargo, el calor extremo no es la única hipótesis. Los científicos también analizan una posible exposición prolongada a pesticidas, agua contaminada, metales pesados e infecciones. El consumo frecuente de determinados analgésicos también figura entre los factores que podrían contribuir al deterioro renal.
Trabajadores consultados describieron lo difícil que puede resultar soportar las altas temperaturas durante sus jornadas. Algunos incluso abandonan el trabajo antes de terminar porque el calor se vuelve insoportable.
A esta situación se suma un problema adicional: muchos trabajadores inmigrantes enfrentan dificultades económicas, carecen de seguro médico o sienten temor de acudir a un hospital debido a su situación migratoria.
Defensores de los trabajadores advierten que estas barreras pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento.
Los médicos recomiendan no ignorar síntomas como el cansancio persistente y buscar atención profesional. Detectar a tiempo cualquier alteración renal puede ser determinante para evitar que el daño avance hasta convertirse en una enfermedad grave.
Fuente: N + Univisión