Una madre de Arizona volvió a relatar la traumática experiencia de haber despedido a su hijo de 18 meses después de que un médico lo declarara muerto, para descubrir horas más tarde que el pequeño seguía con vida dentro de la morgue del hospital.
Alexus Fiordilino contó que creyó escuchar a su bebé, Vincent, respirar cuando le dio un último abrazo en el Mercy Gilbert Medical Center, en la localidad de Gilbert. Sin embargo, confió en el criterio del médico que le comunicó que el niño había fallecido y que continuar los esfuerzos de reanimación solo prolongaría su sufrimiento.
“Mi esposo y yo simplemente gritamos de alivio”, recordó al describir el momento en que un detective les informó que el menor estaba vivo. La entrevista fue publicada por NBC News, más de ocho meses después del incidente ocurrido el 8 de febrero de 2026.
El caso comenzó cuando Vincent fue encontrado boca abajo en la piscina de la vivienda familiar durante una reunión por el Super Bowl. Los familiares intentaron reanimarlo y solicitaron ayuda a los servicios de emergencia.
Trasladado al hospital, el pequeño recibió atención médica y fue declarado muerto a las 6:20 p.m. Sin embargo, agentes policiales que se encontraban en el centro sanitario observaron en varias ocasiones lo que describieron como posibles jadeos o señales de respiración.
Pese a esas observaciones, el niño fue llevado a una habitación refrigerada utilizada como morgue.
Alrededor de las 11:52 p.m., cuando llegó el personal encargado de trasladar el cuerpo, descubrió que Vincent todavía respiraba. El menor fue trasladado en helicóptero al Phoenix Children's Hospital para recibir tratamiento.
La familia vivió entonces un giro inesperado, aunque las consecuencias para el niño fueron devastadoras.
El abogado de la familia, John Brewer, cuestionó la actuación del médico y señaló que los registros clínicos plantean interrogantes sobre las pruebas realizadas antes de declarar muerto al menor.
Según la documentación revisada por el abogado, una prueba de gases en sangre habría sido cancelada y los resultados de laboratorio citados para justificar la decisión médica no estuvieron disponibles hasta después de que se certificara el fallecimiento.
El representante legal anunció que presentaría una queja formal contra el médico y el hospital. La Policía de Gilbert remitió la documentación a la Fiscalía General de Arizona para su evaluación.
El abogado del médico expresó que su cliente desea la recuperación del pequeño y que no puede comentar los detalles debido a la privacidad del paciente y a posibles procedimientos legales.
El hospital, por su parte, calificó lo ocurrido como una situación desgarradora y aseguró que realizó una revisión interna para determinar qué sucedió y reforzar la seguridad de la atención médica.
Vincent sobrevivió, pero enfrenta importantes problemas de salud. Según su abogado, sufrió una lesión cerebral grave, tiene dificultades para tragar, presenta convulsiones y no puede sentarse ni gatear por sí mismo.
Su madre aseguró que el niño continúa mejorando, aunque reconoció que la experiencia cambió profundamente la vida de toda la familia.
En julio, la fiscal del condado de Maricopa decidió no presentar cargos contra los padres por el incidente en la piscina, al considerar que no existían pruebas suficientes para obtener una condena.
La familia sigue buscando respuestas sobre cómo el menor pudo ser declarado muerto y permanecer durante horas en la morgue mientras todavía estaba vivo.
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