Zoé Valdés llama `dos cobardones más´ a Carlos Varela y a Jorge Perugorría

Zoé Valdés llama `dos cobardones más´ a Carlos Varela y a Jorge Perugorría

La controversial escritora cubana, Zoé Valdés, llamó `dos cobardones más´ al músico Carlos Varela y al actor Jorge Perugorría, después de que estos se reunieran en Cuba con el presidente de España, Pedro Sánchez.

En un texto publicado en su blog zoevaldes.net, Valdés dijo: “Al parecer ayer me quedé corta, y me referí solamente a un cobarde, cuando debí hacerlo con una ristra de pendejones más. Hoy mencionaré a dos de los que me cuentan que también estuvieron recibiendo al Pedo SanChé en Cagonia, el okupa de la Moncloa. Uno es un actor y el otro es, cómo que no, trovador. El primero es Jorge Perugorría, al que le he puesto “Perrogurría”, el otro es, insisto, el trovador protesta de los noventa, Carlos Varela, el de la eterna manzana, ya podrida, en la cabeza del hijo de Guillermo Tell, que a estas horas debe de ser ampliamente abuelo y otro anciano caguchento más de Aquella Cagarreta”.

“A ‘Perrogurría’ lo conozco bien, muy bien, subrayo. Fue, como todos fuimos de jóvenes, un muchacho muy bello, ya no. Dicen que al ‘Perico está llorando’ le debe la hinchazón permanente de su antiguo bello rostro, hoy deforme. No es mi problema. Pero nadie ignora que en Cagonia cuando no te chantajean por la ‘peluca’ te chantajean por el Perico, o por lo que encuentren a mano, o sea, lo que tú les pongas a mano. ‘Perrogurría’ tiene otro problema, no puede ser fiel. No es fiel con lo principal, consigo mismo. Además de bruto, que lo es como la mayoría de los buenos o casi buenos actores, es un engañador, igual que en el famoso chachachá, pero en hombre, digo, en masculino. Así y todo, guardo buenos recuerdos de nuestra espantosa juventud, pero, no me extrañó que un día declarara en la prensa española que él respetaba a Fidel Castro, porque ‘Perrogurría’, además de perrón y mediocre con una sola película que valga la pena en su haber, si acaso, no puede ser fiel con él mismo, ni con nadie, y mucho menos con la decencia y el amor. Y ahí lo dejo”, agregó.

Por otro lado, y para Varela, escribió: “En cuanto a Carlos Varela, más enano de alma que de estatura, y miren que yo lo he defendido (como dicen de mi), y miren que fui yo quien sacó su primer casete grabado hacia New Jersey, a cuenta y riesgo, y miren que le hice propaganda por aquellos años en que creí que de verdad era de los nuestros. Pero entonces yo todavía no comprendía que para cantar en el Teatro Karl Marx no se puede ser nunca de los nuestros, y para llenarlo como él lo llenaba, mucho menos. Carlos Varela, el trovador de los hijos de los pinchos y de los hijos de los chivatientes, chivatos ellos después, también es dueño de la célebre frase aquella, por supuesto en otro diario español, de que “Fidel es como nuestro abuelito, y a los abuelitos se respetan”. Un abuelito que fusiló, encarceló y exilió a una gran parte del pueblo cubano. Se refería además, supongo, al Guillermo Tell de su canción, sólo que el abuelito ahora es él, y muy pocos lo respetan, porque ya pasó página en la historia de las engañifas y las melodías de terciopelo o medio pelo”.

Y después de algunas anécdotas, concluyó: “O sea, que tanto ‘Perrogurría’ como el viejo y sórdido Varela con su eterno gorro de gnomo arrepentido, son dos cagones de los peores del régimen castrista. Y ahí estuvieron y estarán, de títeres, para representar, dicen, a la ‘sociedad civil’, mejor dicho, “suciedad servil” (Regis Iglesias, gracias), de cobardes y arrastra’os de la tiranía. Aunque, recuérdenlo, su jefe es Padura”.