El precio del petróleo en Estados Unidos registró un incremento histórico del 35,63% durante la última semana, marcando la mayor subida registrada desde 1983, debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente que ha generado interrupciones significativas en el suministro global de crudo.
El crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) experimentó un aumento del 12,21%, ubicándose en $90,9 por barril, mientras que el Brent, referencia internacional, subió un 8,52%, situándose en $92,69 por barril. La tensión regional, derivada de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha afectado directamente la operatividad de los mercados petroleros.
El estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita aproximadamente el 20% de las reservas globales de petróleo, permaneció prácticamente cerrado durante la semana ante las amenazas de Irán de atacar cualquier embarcación que intente cruzarlo. Este bloqueo ha intensificado la volatilidad en los precios internacionales. Saad al-Kaabi, ministro de Energía de Qatar, advirtió que si el conflicto persiste, los precios del crudo podrían alcanzar los $150 por barril en las próximas semanas.
El impacto de la crisis ya se percibe en los países productores. Irak, uno de los principales exportadores, comenzó a reducir su producción, y se estima que, de no resolverse el conflicto, la pérdida de suministro podría alcanzar hasta seis millones de barriles diarios a finales de la próxima semana.
En Estados Unidos, el aumento de los precios del petróleo ha tenido repercusiones inmediatas para los consumidores, con un incremento promedio de 27 centavos por galón de gasolina, alcanzando los $3,25 por galón. Este alza ha generado presiones inflacionarias, afectando el poder adquisitivo de los hogares y elevando los costos de producción en distintos sectores económicos.
Analistas advierten que el aumento sostenido de los precios podría derivar en un escenario de “estanflación”, caracterizado por la combinación de inflación y estancamiento económico, reduciendo la demanda y limitando las oportunidades de crecimiento.
El temor ante un mayor encarecimiento del crudo también ha afectado los mercados bursátiles estadounidenses, con descensos en los índices S&P 500, Dow Jones y Nasdaq, reflejando la incertidumbre económica. La situación global ha repercutido en otras regiones, como Australia, donde los costos de electricidad aumentaron ante la falta de mecanismos de protección frente a la crisis energética provocada por la situación en Medio Oriente.
Fuente: Periódico Cubano y Ámbito
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