En medio de una creciente escasez de productos básicos, el Gobierno de Cuba autorizó a una empresa venezolana a actuar como intermediaria en la importación de alimentos, en una medida que busca aliviar el desabastecimiento sin ceder el control estatal del comercio.
El Gobierno de Cuba dio un nuevo paso para enfrentar la crisis alimentaria al autorizar la presencia de la empresa venezolana Grupo Empresarial Terra Nova como intermediaria en la importación de productos esenciales.
La medida, oficializada mediante la Resolución 24/2026 del Ministerio del Comercio Exterior y publicada en la Gaceta Oficial, permite a la compañía gestionar acuerdos para la entrada de alimentos, materias primas y productos agroindustriales. Entre los rubros incluidos figuran carne, lácteos, huevos, cereales, frutas, bebidas, fertilizantes y productos de limpieza.
Sin embargo, la autorización viene con límites estrictos. Terra Nova no podrá importar ni exportar directamente con fines comerciales, ni vender productos dentro del país. Tampoco tendrá permiso para encargarse de la distribución o el transporte de mercancías. Su rol se limitará a facilitar negociaciones entre entidades estatales cubanas y proveedores internacionales.
Este esquema confirma que, aunque se abren espacios a actores extranjeros, el control del comercio sigue concentrado en manos del Estado.
La decisión llega en un contexto económico especialmente complejo. La isla enfrenta una fuerte caída en la producción nacional de alimentos, con descensos notables en productos clave como la carne de cerdo, la leche, los huevos y el arroz. Esta situación ha incrementado la dependencia de las importaciones para cubrir la demanda interna.
Además, reportes recientes han advertido sobre niveles preocupantes de inseguridad alimentaria en varias provincias, incluyendo La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba. A esto se suma la aplicación de medidas de racionamiento como la llamada “Opción Cero”, que limita el acceso a productos básicos.
La autorización de Terra Nova no es un caso aislado. En paralelo, otras empresas de países como España, Italia, Rusia, Reino Unido, Croacia y Canadá también han recibido permisos para operar en el país, algunas con interés en el sector alimentario y otras en áreas como logística y transporte.
Estas decisiones reflejan un intento del Gobierno por diversificar proveedores y aliviar la escasez. No obstante, las restricciones impuestas dejan claro que el modelo económico cubano mantiene un férreo control estatal sobre la comercialización, incluso en medio de la crisis.
Fuente: Directorio Noticias
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