Las protestas en Irán, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025, se han convertido en la mayor ola de movilizaciones en décadas y están provocando un fuerte impacto en la estabilidad interna del país y en el equilibrio geopolítico mundial. Según estimaciones de grupos de derechos humanos, la represión estatal ha dejado al menos 538 muertos y más de 10 mil 600 detenidos en apenas dos semanas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
La agencia estadounidense Human Rights Activists News Agency (HRANA), que basa sus datos en activistas dentro del país, detalla que 490 de los fallecidos eran manifestantes y 48 integrantes de las fuerzas de seguridad, aunque advierte que la cifra real podría ser superior debido al apagón total de internet y comunicaciones en Irán que dificulta el recuento independiente.
Las manifestaciones surgieron inicialmente en protesta por la grave crisis económica—marcada por la fuerte depreciación de la moneda nacional, alta inflación y escasez de bienes básicos—pero rápidamente se transformaron en un movimiento más amplio que cuestiona directamente al régimen teocrático y al liderazgo del ayatolá Alí Jamenei.
Debido al aumento de la violencia y la presión popular, Teherán ha respondido con medidas drásticas, incluyendo el corte total de internet, detenciones masivas y un despliegue represivo sin precedentes. El Parlamento iraní, bajo el mando de figuras como Mohammad-Bagher Ghalibaf, ha advertido que cualquier intervención extranjera podría tener consecuencias militares, amenazando con ataques contra bases estadounidenses y rutas marítimas de Oriente Próximo, así como territorios vinculados a Israel.
En Washington, el presidente Donald Trump ha elevado el tono de su discurso al considerar opciones que podrían incluir desde sanciones adicionales hasta medidas militares, en respuesta a la brutal represión de los manifestantes. Trump aseguró que Irán habría buscado negociar con Estados Unidos ante la escalada de tensiones, aunque se mantiene cauteloso respecto a un despliegue directo de fuerzas.
Ante este escenario, Israel ha puesto a sus fuerzas en “alerta máxima”, según múltiples informes, debido al riesgo de que el conflicto interno en Irán se extienda o derive en acciones dirigidas contra su territorio si las tensiones con Teherán continúan escalando. Líderes israelíes mantienen conversaciones con Washington para coordinar respuestas ante diferentes escenarios, incluido un posible enfrentamiento indirecto como resultado de la crisis iraní.
Analistas advierten que una eventual caída del régimen iraní o una fractura significativa en su estructura de poder podría provocar un cataclismo regional, reconfigurando las alianzas en Oriente Próximo, afectando los precios del petróleo y desencadenando una nueva etapa de inestabilidad que podría extenderse más allá de Asia occidental.
Principales fuentes de noticias en el planeta se han hecho eco de este conflicto. Reuters confirma cifras de fallecidos y señala que Irán amenaza con atacar bases de EE. UU. e Israel si hay intervención extranjera; Europa Press reporta la cifra de 544 muertos y más de 10 000 detenidos, con análisis de organizaciones de derechos humanos mientras La Voz de Galicia / EFE relata el gran aumento de muertes según ONG y contextualiza las protestas en el marco socioeconómico y político de Irán.
Las próximas horas pueden ser decisivas en un conflicto que parece ir más allá de las fronteras de Irán.
Fuente: El Español
Trump asegura que los venezolanos serán la fuerza laboral principal en petroleras (Video)
Hace 1 día