El régimen cubano publicó un nuevo paquete de disposiciones para reorganizar el sistema comercial del país, en un contexto marcado por el desabastecimiento, la crisis económica y las dificultades para garantizar productos básicos a la población.
Las medidas, divulgadas en la Gaceta Oficial de la República, forman parte de las transformaciones impulsadas por el Ministerio del Comercio Interior (MINCIN) y abarcan el reordenamiento del comercio mayorista, la creación de nuevos mercados de abasto y de barrio, así como cambios en el funcionamiento del Sistema de Atención a la Familia (SAF).
Según explicó la ministra Betsy Díaz Velázquez, las normas buscan mejorar la organización, fortalecer los mecanismos de control y elevar la calidad de los servicios. Sin embargo, llegan en un escenario en el que la escasez de alimentos y otros productos esenciales continúa afectando a millones de cubanos.
Uno de los principales proyectos es la creación de los llamados Mercados de Barrio, concebidos para ofrecer artículos de primera necesidad mediante incentivos fiscales destinados a reducir los precios y brindar un tratamiento diferenciado a personas en situación de vulnerabilidad. Las autoridades reconocieron que esta iniciativa surge ante las limitaciones para abastecer la canasta familiar normada.
La viceministra de Finanzas y Precios, Yenisley Ortiz, informó que entre los beneficios previstos figura una bonificación del 10 % sobre el impuesto a las ventas mayoristas y del 5 % para las ventas minoristas.
Las nuevas regulaciones también ponen en marcha los mercados de abasto, concebidos como una alternativa para reorganizar el comercio mayorista y facilitar el acceso tanto a personas naturales como jurídicas. Estos establecimientos podrán comercializar productos en pesos cubanos y en divisas, emitir facturas y utilizar pagos electrónicos y plataformas de comercio digital.
De acuerdo con las normas, su apertura dependerá de las características de cada territorio, la demanda existente y la disponibilidad de instalaciones adecuadas, priorizando zonas urbanas y suburbanas con buena conectividad y facilidades para el transporte de mercancías.
Otra de las disposiciones actualiza el funcionamiento del Sistema de Atención a la Familia, programa destinado a ofrecer alimentación subsidiada a adultos mayores que viven solos, personas con discapacidad sin respaldo familiar y hogares en situación de vulnerabilidad. De manera excepcional, también podrán beneficiarse embarazadas que requieran apoyo nutricional.
La nueva normativa amplía los prestadores del servicio, incorporando entidades estatales con comedores, formas de gestión no estatal, organizaciones sin fines de lucro y hogares de alimentación comunitaria en zonas rurales o de difícil acceso.
Asimismo, establece mayores exigencias en materia de control sanitario, seguimiento de beneficiarios, elaboración de menús con valor nutricional y coordinación entre las autoridades locales.
Durante la presentación de las medidas, la ministra reiteró que la política oficial seguirá orientada a subsidiar a las personas y no a los productos, una estrategia que el Gobierno ha defendido en los últimos años mientras reduce progresivamente los subsidios generalizados.
Aunque las nuevas disposiciones buscan reorganizar el sistema comercial y ampliar la participación de distintos actores económicos, su implementación estará condicionada por la disponibilidad real de mercancías en un país donde el desabastecimiento continúa siendo uno de los principales desafíos para la población.
Fuente: Cubadebate
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