La primera casa de cambio privada autorizada en Cuba, instalada en una mipyme de Santa Clara dedicada originalmente a la gastronomía, ha despertado cuestionamientos entre residentes de la ciudad por la identidad de sus propietarios, el proceso de autorización y una posible relación con funcionarios provinciales que, hasta ahora, no ha sido demostrada documentalmente.
El establecimiento, conocido como Aires de Tristá 64 o ADT 64, funciona en el número 64 de la Carretera Central, entre Tristá y Padre Chao. El Banco Central de Cuba confirmó que el negocio opera como proyecto piloto para la compraventa de divisas, aunque inicialmente no ofreció detalles sobre las condiciones de la licencia ni el procedimiento utilizado para seleccionar a la empresa.
Una investigación de elTOQUE identificó a Arnel Matos Freire como vinculado a ADT 64. Posteriormente, Martí Noticias informó que Matos se reconoció como uno de los propietarios y afirmó controlar el 70 % de las acciones, mientras otro socio privado posee el 30 %.
La aparición de la casa de cambio ha generado especial interés porque ADT 64 estaba registrada para actividades gastronómicas y comerciales, no para operaciones cambiarias.
El establecimiento comenzó a mostrar cotizaciones para dólares y euros, aunque reportes iniciales señalaron que se limitaba a comprar divisas.
En Santa Clara también circulan versiones que relacionan la empresa con una amiga fuerte de Díaz Canel y complices desde que el mandatario dirigía el partido en Villa Clara, Digna Morales Molina, directora general del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y Servicios de Villa Clara.
Algunas personas sostienen que los titulares registrados podrían actuar en nombre de terceros vinculados al poder provincial. Sin embargo, hasta el momento no se ha presentado documentación pública que confirme que Morales sea propietaria, beneficiaria o socia de ADT 64.
Las sospechas han alimentado un debate más amplio sobre la transparencia en la concesión de autorizaciones económicas en Cuba.
Residentes consultados consideran llamativo que una empresa originalmente gastronómica haya obtenido una autorización excepcional para operar en el mercado cambiario, mientras otros trabajadores privados no disponen de una licencia similar.
El caso permanece rodeado de interrogantes. La publicación de la licencia, los documentos mercantiles completos y la información sobre los beneficiarios efectivos permitiría determinar quién controla realmente el negocio y bajo qué criterios fue seleccionado para el proyecto piloto.
Fuente: El Toque, Click Cuba
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