La principal termoeléctrica cubana quedó nuevamente fuera de servicio tras el octavo apagón general de 2026, dejando al sistema ante otro golpe cuando la generación ya opera con fuertes limitaciones. La nueva avería en la Antonio Guiteras vuelve a poner en evidencia la fragilidad de una infraestructura que no consigue sostener un suministro estable.
La situación electroenergética de Cuba suma un nuevo episodio que dificulta cualquier perspectiva de recuperación a corto plazo. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, sufrió una avería en el economizador de su caldera después de la desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ocurrida el viernes 18 de septiembre.
La planta, considerada la mayor unidad generadora del país, llevaba 44 días consecutivos en funcionamiento antes del nuevo incidente. Una inspección preliminar confirmó daños en el economizador, mientras los técnicos deben esperar al enfriamiento de la caldera para iniciar una revisión más profunda y determinar el alcance de las reparaciones.
El problema llega inmediatamente después del octavo apagón general registrado en Cuba durante 2026. La desconexión total se produjo luego de fallas sucesivas en dos líneas de transmisión de 220 kilovoltios: Matanzas-Cienfuegos y Matanzas-Santa Clara. El colapso dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas.
La nueva salida de la Guiteras resulta especialmente relevante porque el sistema cubano enfrenta desde hace meses déficits de generación, averías recurrentes y dificultades para mantener disponibles sus principales unidades termoeléctricas. La recuperación del SEN tras el apagón ha sido gradual y fragmentada, con circuitos priorizados y microsistemas destinados a mantener servicios esenciales.
El episodio también vuelve a colocar sobre la mesa el problema del mantenimiento de las centrales cubanas. La Guiteras ha registrado numerosas interrupciones durante 2026 y su salida representa una pérdida importante de capacidad de generación precisamente cuando la demanda supera ampliamente la oferta disponible.
Para los cubanos, el panorama combina apagones generales, largas interrupciones, centrales envejecidas y nuevas averías cada vez que el sistema intenta recuperarse. La promesa de estabilidad vuelve a chocar con la realidad de una red que permanece vulnerable.
Y mientras las autoridades avanzan en la reconexión del SEN, la Guiteras tendrá que pasar nuevamente por un proceso de inspección y reparación. El resultado es un sistema que, lejos de mostrar señales claras de estabilidad, continúa atrapado en un ciclo de apagones, averías y reparaciones.
Fuentes: Ministerio de Energía y Minas - Diario de Cuba
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