Guillermo del Sol Pérez atraviesa una situación crítica después de casi dos meses en huelga de hambre en Cuba. El activista opositor permanece en su vivienda tras haber sido hospitalizado por una descompensación, mientras su familia alerta sobre un deterioro físico severo. Del Sol mantiene su protesta y exige la liberación de los presos políticos incluidos en su lista, aun cuando su estado de salud se ha agravado de manera considerable.
La huelga de hambre comenzó el 19 de junio de 2026 en Villa Clara. Del Sol reclamaba inicialmente la liberación de 18 presos políticos y de conciencia. Según la información difundida por su familia, uno de ellos, Jonathan David Muir Burgos, ya fue liberado, pero otros 17 continúan encarcelados. El activista ha decidido mantener la protesta hasta que todos sean excarcelados.
Después de 59 días sin ingerir alimentos sólidos, su condición física se ha deteriorado considerablemente. Su hijo, Adrián del Sol Alfonso, informó que ha presentado temblores, debilidad extrema, alteraciones de la presión arterial y niveles preocupantes de glucosa.
La situación llegó a uno de sus momentos más graves cuando Del Sol perdió el conocimiento en su domicilio y tuvo que ser trasladado al Hospital Arnaldo Milián Castro. Allí recibió hidratación intravenosa debido a una fuerte descompensación. Posteriormente fue enviado nuevamente a su casa, donde su familia insiste en la necesidad de vigilancia médica permanente.
El riesgo aumenta debido a que el activista padece diabetes tipo 2, hipertensión severa, asma crónica, cardiopatía y antecedentes de trombosis. El médico cubano Eduardo Enrique Herrera Durán calificó el cuadro como una emergencia médica que requiere supervisión especializada y advirtió sobre posibles complicaciones metabólicas, cardiovasculares y renales.
Esta no es la primera huelga de hambre prolongada de Del Sol. En 2019 mantuvo otra protesta durante 55 días, que también terminó con su hospitalización. Según el registro de Memory of Nations, ha realizado al menos 14 huelgas de hambre desde la década de 1990.
Mientras su salud continúa deteriorándose, organizaciones de derechos humanos han solicitado medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para proteger su vida y garantizarle atención médica independiente.
A casi 60 días de iniciado el ayuno, la protesta de Guillermo del Sol ha dejado de ser solamente una demanda política: se ha convertido en una emergencia humanitaria que amenaza directamente su vida.
Fuentes: Memory of Nations - Adrián del Sol
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