La demolición de un comedor comunitario promovido por el padre Leandro Fuentes en Santiago de Cuba genera indignación y sentimientos encontrados dentro y fuera de la Isla, al dejar sin asistencia alimentaria a decenas de personas vulnerables, en su mayoría adultos mayores. El espacio, que funcionaba gracias a donaciones y trabajo voluntario, fue intervenido por inspectores estatales bajo supuestos argumentos administrativos que no han sido detallados públicamente.
Según denuncia el periodista Mario Vallejo de Univision, la acción ocurrió de manera repentina, afectando a beneficiarios que dependían del comedor para recibir al menos una comida caliente al día. En un contexto marcado por la inflación, la escasez de productos básicos y el deterioro del sistema de asistencia social, la iniciativa representaba un alivio tangible para personas con pensiones insuficientes o sin apoyo familiar cercano.
El proyecto había surgido como respuesta solidaria ante la creciente inseguridad alimentaria. Sin respaldo estatal, se sostenía con aportes de la comunidad y colaboradores que veían en el comedor una vía directa para ayudar a quienes enfrentan mayores dificultades. Para muchos ancianos, aquel lugar no solo significaba alimento, sino también compañía y respaldo humano.
Hasta el momento, no se han presentado documentos oficiales que expliquen las presuntas irregularidades que motivaron la demolición. Tampoco ha trascendido si existieron advertencias previas, multas o plazos para subsanar posibles incumplimientos. En redes sociales han circulado versiones sobre supuestas faltas relacionadas con requisitos sanitarios, pero ninguna autoridad ha confirmado esas afirmaciones.
El cierre reabre el debate sobre el papel de las iniciativas religiosas y comunitarias en Cuba, especialmente en momentos en que múltiples parroquias y grupos locales intentan suplir carencias básicas con recursos limitados y bajo normativas poco claras.
Mientras tanto, el impacto inmediato recae sobre los adultos mayores que quedaron sin ese servicio esencial. El episodio pone en evidencia las tensiones entre la acción solidaria independiente y las estructuras administrativas, así como las dificultades que enfrenta la sociedad civil para sostener proyectos de ayuda en medio de una crisis prolongada.
Fuente: Mario Vallejo
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