El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha sostenido conversaciones discretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante cubano Raúl Castro, en un movimiento que evita los canales oficiales del Gobierno de La Habana. Así lo reveló el medio estadounidense Axios, citando a tres fuentes familiarizadas con los contactos.
De acuerdo con Axios, la Casa Blanca considera que, pese a su retiro formal, Raúl Castro continúa siendo una figura decisiva en la estructura de poder cubana. Las conversaciones no serían “negociaciones” formales, sino intercambios sobre posibles escenarios futuros para la isla, en un contexto de creciente presión económica y diplomática desde Washington.
Las fuentes consultadas por Axios señalan que Rubio y su equipo ven en el nieto de Castro —conocido como “El Cangrejo”— a un representante de sectores más jóvenes vinculados al aparato empresarial-militar, algunos de los cuales estarían interesados en una eventual apertura hacia Estados Unidos. El enfoque, según esas versiones, estaría más centrado en el futuro que en los conflictos históricos entre ambos países.
Este canal alternativo excluiría al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, así como a otros altos funcionarios del Partido Comunista. Según Axios, en Washington existe la percepción de que esos cuadros carecen de margen político real para negociar cambios estructurales.
El trasfondo de estos contactos es una crisis profunda en Cuba. La isla enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y alimentos, deterioro hospitalario y una caída sostenida del turismo. La situación se agravó tras recientes decisiones de la administración del presidente Donald Trump en la región.
Axios vincula este contexto con la operación estadounidense que culminó con la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, aliado estratégico de La Habana. Venezuela había sido uno de los principales suministradores de petróleo a Cuba durante años. Tras ese episodio, Washington también lanzó advertencias sobre posibles sanciones a otros países que abastecen de crudo a la isla, lo que incrementó la presión energética.
Según el reporte, el éxito militar de la operación en Venezuela y la decisión de mantener en funciones a figuras del chavismo —como la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez— enviaron una señal a La Habana: Estados Unidos podría contemplar acuerdos parciales en lugar de un desmantelamiento total del aparato estatal, evitando escenarios caóticos como los vividos en Irak tras 2003.
Fuentes citadas por Axios describen las conversaciones como “sorprendentemente cordiales” y enfocadas en salidas pragmáticas. También señalan que asesores de Trump han mantenido contactos con otros actores influyentes dentro de Cuba, aunque el nieto de Raúl Castro sería visto como una figura clave por su cercanía familiar y su presunta influencia en sectores vinculados al conglomerado empresarial militar GAESA.
Desde La Habana, el Gobierno negó a Axios la existencia de un diálogo formal de alto nivel con Washington. En un comunicado enviado al medio, las autoridades afirmaron que no existen negociaciones oficiales y que, en el mejor de los casos, ha habido intercambios de mensajes esporádicos. El Departamento de Estado, por su parte, evitó confirmar o desmentir directamente los contactos.
El debate en Washington también está condicionado por la política interna. Legisladores cubanoamericanos han pedido acciones judiciales contra Raúl Castro por hechos del pasado, mientras Rubio ha reiterado públicamente que la legislación estadounidense vincula cualquier normalización a avances en derechos políticos, liberación de presos y apertura electoral.
(Con información de Axios)
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