Ulises Toirac, humorista cubano conocido por sus publicaciones en redes sociales, ha compartido en su perfil de Facebook y en medios independientes reflexiones públicas sobre la situación económica de Cuba, señalando tendencias como la importancia del sector privado en la economía y la relación entre distorsiones monetarias y el encarecimiento de productos básicos, así como su percepción sobre la eficiencia del modelo económico vigente.
Estas declaraciones han sido recogidas y publicadas por diferentes medios que documentan sus análisis con ejemplos y datos que pueden ser verificados. A más de seis décadas de la revolución cubana, Ulises Toirac analiza los efectos de las políticas implementadas durante el gobierno de Fidel Castro sobre la economía del país. Según Toirac, los programas populistas impulsados en esa etapa dejaron profundas deformaciones estructurales que todavía afectan al sistema productivo cubano. Aunque se lograron avances en sectores sociales como la educación y la salud, estos se alcanzaron a costa de debilitar la base económica del país, lo que ha limitado la capacidad de realizar transformaciones sostenibles. Toirac enfatiza que “la economía va primero, es quien soporta”, subrayando la necesidad de reformas profundas más allá de ayudas externas o donativos temporales.
Durante la era de Fidel Castro, se registraron cifras destacables en educación y salud, incluyendo la proporción de habitantes por maestro, médico o ingeniero, así como la expansión de universidades. Sin embargo, Toirac explica que estas metas sociales se lograron gracias al respaldo económico de la URSS y del campo socialista, y al capital político del líder cubano, que permitía movilizar sacrificios de la población. Según él, los países que alcanzan niveles comparables lo hacen mediante economías robustas que les permiten invertir en sectores no productivos, lo que no fue el caso de Cuba.
Toirac describe la deformación económica como un proceso acumulativo, donde las distorsiones se intensifican con el tiempo y reducen las posibilidades de revertir la situación. Entre las decisiones que contribuyeron a la crisis estructural, menciona el impago de deuda, el desmantelamiento de centrales azucareros, la política agraria, la revolución energética y la priorización de la industria hotelera. Estos factores, junto con la salida del apoyo soviético, generaron un vacío económico que persiste en la actualidad.
En el período post-Fidel, Toirac sostiene que los ajustes realizados se limitaron principalmente a cambios monetarios, los cuales generaron desajustes importantes sin abordar las transformaciones productivas necesarias. Reconoce que la formación de profesionales ha sido un éxito, constituyendo una fuente importante de ingresos, pero advierte sobre el costo social de la exportación de talento humano. Asimismo, señala que el bloqueo y las restricciones externas agravan la situación, aunque no constituyen la causa principal del deterioro económico.
Finalmente, Toirac identifica la inacción interna y el inmovilismo como factores que han profundizado la crisis. Concluye que depender de recursos externos no resolverá los problemas estructurales de Cuba, y que el país requiere reformas económicas profundas y sostenibles que fortalezcan su base productiva y aseguren un desarrollo a largo plazo.
Fuentes: Ulises Toriac
CubaHeadlines
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