La intelectual cubana Alina Bárbara López Hernández aseguró que la crisis que atraviesa Cuba no se debe únicamente a medidas recientes impuestas por Estados Unidos, como las de la administración de Donald Trump, sino al resultado acumulativo de décadas de políticas internas adoptadas por los sucesivos gobiernos del país. En una entrevista concedida a Opción Marxista Internacional, que posteriormente compartió en su perfil de Facebook, López enfatizó que “la situación de Cuba y su gente es precaria, humanitaria, pero mucho antes del cerco petrolero de Trump” y subrayó que “la miseria viene de mucho antes de Trump, motivada por las políticas antipopulares de los sucesivos gobiernos cubanos”.
La académica criticó que parte de la comunidad internacional se enfoque solo en las sanciones externas y pase por alto los problemas internos, incluyendo la existencia de presos políticos y la represión cotidiana de la libertad de expresión. López describió un escenario de deterioro estructural y crisis social profunda, donde “las personas están pasando hambre, exactamente la palabra es esa, no hay otra”, refiriéndose a la escasez de alimentos, los apagones prolongados y el colapso de servicios básicos que afectan a la población.
En su análisis, la investigadora vinculó la debilidad actual del país con decisiones acumuladas del propio sistema político cubano: “Considero que esa debilidad de Cuba como nación […] se la debemos esencialmente al gobierno cubano”. Además, denunció un incremento de la represión y citó casos concretos: el intelectual José Gabriel Barrenechea, condenado a seis años de prisión tras participar en una protesta pacífica; el profesor Ariel Manuel Martín Barroso, sancionado a diez años por escribir un grafiti crítico; y los jóvenes Ernesto Medina y Kamil Zayas, investigados por un podcast sobre la realidad cubana. Según López, actualmente hay más de mil presos políticos en el país y se han reportado muertes bajo custodia estatal por falta de atención médica y alimentación adecuada.
La académica también advirtió sobre un fenómeno preocupante: la pérdida de confianza en soluciones internas, que a su juicio refleja una “crisis del patriotismo” en la población, en la que algunos cubanos consideran la presión externa como una posible salida ante el cierre político interno. López insistió en que la crisis no es únicamente económica, sino política, ligada a la falta de derechos y a la exclusión de la ciudadanía, y afirmó que las reformas económicas por sí solas no resolverán los problemas del país sin cambios políticos profundos.
Respecto a su activismo, la investigadora reveló que enfrenta un proceso judicial junto con la antropóloga Jenny Pantoja por ejercer su derecho a la manifestación pacífica. A pesar de la gravedad de la situación, López rechazó una intervención militar extranjera, pero sí consideró necesaria una forma de apoyo internacional humanitario, similar a las misiones de los Cascos Azules de la ONU.
En conclusión, López defendió que la salida a la crisis debe surgir desde dentro del país: “Mi país necesita cambios internos, no porque lo diga Estados Unidos, es porque lo exigimos quienes vivimos acá. Cuba necesita que en este país la gente sea escuchada, necesita democracia, pluralidad y respeto a las ideas diferentes, porque sin eso no es posible hacer un país funcional”. Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente deterioro económico y social, marcado por escasez, inflación, apagones prolongados y aumento del descontento ciudadano.
Este análisis pone en evidencia que, según López, los problemas de Cuba tienen raíces profundas en las políticas internas y que cualquier solución sostenible debe priorizar cambios políticos y sociales desde el interior del país, con respeto a los derechos y participación ciudadana.
Fuentes: Perfil personal de Alina Bárbara López
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