El régimen cubano anunció la llegada de un cargamento de petróleo procedente de Rusia al puerto de Matanzas, en un nuevo intento por sostener un sistema energético que continúa al borde del colapso.
Según informó la estatal Unión Cuba Petróleo (Cupet), el crudo será refinado en la isla para producir diésel, fueloil, gas licuado y gasolina. Sin embargo, las propias autoridades reconocen que el volumen recibido apenas alcanzaría para cubrir las necesidades del país durante unos 10 días.
El envío, transportado por el buque ruso Anatoly Kolodkin, estaría compuesto por unas 100.000 toneladas de crudo. De acuerdo con funcionarios del Ministerio de Energía y Minas, estos recursos permitirían mantener operativas algunas áreas clave de la economía y el sistema eléctrico nacional por un periodo limitado.
El diésel que se obtenga será destinado principalmente a la generación distribuida de electricidad y a sectores considerados esenciales. Por su parte, el fueloil se utilizará en centrales termoeléctricas como las de Mariel y Moa, además de las conocidas “patanas”, plantas flotantes que el régimen ha incorporado como solución temporal ante el deterioro del sistema energético.
En cuanto al gas licuado, las autoridades indicaron que se priorizará su uso en instalaciones críticas como hospitales y centros estatales, lo que refleja la persistente escasez que afecta a la población en el acceso a este recurso básico para cocinar.
Cupet también aseguró que se producirá una cantidad de gasolina destinada a “aliviar” la demanda actual, aunque no se precisaron volúmenes ni se ofrecieron garantías sobre la estabilidad del suministro en el corto plazo.
La distribución de los derivados comenzaría en la segunda mitad de abril, pero el anuncio llega en medio de una situación marcada por apagones prolongados, falta de combustible y una infraestructura energética deteriorada tras años de falta de inversión.
Aunque el régimen presenta la llegada del crudo como un alivio, la realidad es que se trata de una solución temporal a una crisis estructural. La dependencia de envíos puntuales desde países aliados como Rusia evidencia la incapacidad del sistema para garantizar un suministro estable y sostenido.
En los últimos meses, Cuba ha enfrentado interrupciones constantes en el servicio eléctrico, afectando tanto a la vida cotidiana como a sectores productivos. La escasez de combustible también ha impactado el transporte y la distribución de alimentos, agravando aún más la situación económica.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias
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