Cuba inicia 2026 con un sistema de transporte que continúa sin recuperarse de la caída acumulada en los últimos años, marcada por la falta de combustible, el deterioro de la infraestructura y la escasez de piezas. Las autoridades reconocen que, pese a algunos proyectos en marcha, no se logró revertir la disminución en la transportación de pasajeros ni de cargas al cierre de 2025, una tendencia que impacta directamente en la movilidad diaria de la población y en el funcionamiento de la economía.
El ministro del Transporte Eduardo Rodríguez Dávila admitió que en un contexto económico adverso no fue posible frenar el deterioro del sector. La limitada disponibilidad de recursos ha afectado tanto el traslado de trabajadores como el movimiento de mercancías esenciales, lo que agrava los problemas de abastecimiento y encarece los costos logísticos.
Como parte de las acciones implementadas, durante 2025 se incorporaron 100 microbuses en seis provincias bajo un nuevo esquema de gestión, y para 2026 se prevé la entrada de otros 100 con el objetivo de extender el servicio a todo el país. Sin embargo, su impacto sigue siendo reducido frente a la demanda existente. En el caso de los triciclos eléctricos, ya están presentes en todas las provincias, aunque en cantidades insuficientes en muchos territorios, y la infraestructura de carga mediante paneles solares aún no está completamente instalada en todas las bases.
También se sumaron 25 ómnibus destinados al transporte de trabajadores de la salud en La Habana, que comenzarán a operar bajo un modelo de gestión renovado. En Sancti Spíritus, se concluyó la fabricación de 50 ecomóviles eléctricos, algunos ya en funcionamiento en Yaguajay, mientras se trabaja en nuevas estaciones de carga y en la contratación de otro lote de equipos.
Para sostener el parque existente, en 2025 se distribuyeron más de 11 mil neumáticos, unas 2 500 baterías y más de 90 mil litros de lubricantes. Además, se inició la reparación de 100 ómnibus en La Habana con apoyo de donaciones de motores y piezas, así como del Fondo para el Desarrollo del Transporte Público. Aun así, el número de vehículos en servicio sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda.
En el transporte marítimo, se ejecutaron reparaciones parciales en el ferry Perseverancia y se incorporó el catamarán V2V, aunque la estabilidad del servicio depende de la entrada en operación de otra embarcación aún pendiente. La aviación nacional mantuvo los vuelos internos, con refuerzos puntuales en diciembre, y se realizaron inversiones en aeropuertos como la ampliación de áreas en la Terminal 3 de La Habana y reparaciones en Camagüey.
En el ferrocarril, se sostuvieron servicios básicos, pero persisten problemas de puntualidad y calidad.
Aunque existen proyectos en curso y recursos que continúan llegando, el inicio de 2026 encuentra al transporte cubano sin una solución estructural, con una crisis de movilidad que sigue condicionando la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos.
Fuente: Directorio Cubano
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