La crisis de combustible en Cuba suma un nuevo capítulo tras el inesperado cambio de rumbo del petrolero Sea Horse, que presuntamente transportaba crudo ruso con destino a la isla. La embarcación, que según datos de la firma Kpler Ltd. llevaba unos 200 mil barriles de gasóleo, interrumpió su trayecto y permanece en el Atlántico Norte, luego de realizar una transferencia de carga cerca de Chipre.
El desvío representa un golpe adicional para el ya debilitado sistema energético cubano, que desde inicios de año enfrenta una marcada escasez de combustibles. La falta de suministro ha provocado apagones prolongados y severas afectaciones en el transporte público, la producción industrial y la vida doméstica. Imágenes satelitales recientes muestran una notable reducción en la iluminación nocturna del país, reflejo del deterioro en la generación eléctrica.
El giro del Sea Horse ocurre en un contexto de presión internacional sobre los envíos de hidrocarburos hacia la isla. Analistas consideran que el temor a sanciones y represalias por parte de Estados Unidos ha desalentado a potenciales proveedores. En meses recientes, varios buques que transportaban combustibles con destino a Cuba modificaron sus rutas o descargaron en terceros países.
Uno de esos casos fue el del Ocean Mariner, que llevaba cerca de 30 mil barriles de diésel colombiano y terminó descargando en Bahamas. Además, autoridades estadounidenses han intensificado la supervisión sobre embarcaciones vinculadas al comercio de petróleo sujeto a sanciones, con la incautación de varios buques en los últimos años.
En paralelo, Washington anunció esta semana una flexibilización parcial de su política respecto a las exportaciones de crudo venezolano hacia Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la medida establece límites estrictos sobre el destino y uso del petróleo, permitiendo su llegada únicamente bajo fines humanitarios o comerciales privados.
Durante una cumbre de la Comunidad del Caribe celebrada en San Cristóbal y Nieves, Rubio afirmó que cualquier desvío del crudo hacia instituciones estatales o militares cubanas implicaría el restablecimiento automático de sanciones. También señaló que la actual crisis energética podría convertirse en una de las más graves que ha vivido la isla en décadas.
El Departamento del Tesoro estadounidense recordó que Cuba dependía en gran medida de las importaciones venezolanas para cubrir una parte sustancial de su demanda energética. La reducción de esos envíos ha tenido un impacto directo en la generación eléctrica, incrementando los apagones y la inestabilidad del suministro.
(Con información de Bloomberg y AFP)
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