Un buque cisterna con combustibles rusos navega hacia Cuba en medio del endurecimiento de las sanciones energéticas impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump. El petrolero, identificado como Sea Horse, tiene prevista su llegada a la isla a inicios de marzo, en una operación que podría aliviar la profunda crisis energética cubana, pero que también pondrá a prueba la política de presión de Washington.
Según datos de la firma de inteligencia marítima Kpler Ltd., citados por Bloomberg, el buque transportaría cerca de 200.000 barriles de gasóleo ruso, combustible esencial para el transporte y la generación eléctrica. Cuba, con limitada producción interna de crudo, depende en gran medida de importaciones para sostener su sistema energético.
La llegada del Sea Horse se produce en un contexto de aguda escasez de combustible en la isla. Desde inicios de año, los apagones se han intensificado y el racionamiento afecta tanto al transporte público como a la actividad económica. Reportes independientes indican una caída notable en los niveles de iluminación nocturna, reflejo del deterioro del suministro eléctrico.
La administración Trump ha reforzado en los últimos meses las restricciones sobre el suministro de petróleo hacia Cuba, incluyendo medidas dirigidas a buques y compañías vinculadas al transporte de crudo. Washington ha advertido que impondrá sanciones o aranceles a países y entidades que suministren energía a La Habana, en lo que algunos analistas describen como una “cuarentena energética”.
En este escenario, Rusia ha reiterado su respaldo a Cuba. El presidente Vladimir Putin calificó las medidas estadounidenses de “inaceptables” durante un encuentro con el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, y reafirmó la disposición de Moscú a enviar crudo y combustibles a la isla, en ocasiones bajo la etiqueta de “ayuda humanitaria”.
En febrero de 2025, Rusia ya había suministrado a Cuba unas 100.000 toneladas métricas de petróleo. El nuevo envío, de concretarse, representaría un respaldo significativo en momentos en que la economía cubana enfrenta una de sus etapas más complejas en décadas.
El trayecto del Sea Horse es seguido de cerca por autoridades estadounidenses. En meses recientes, Washington ha interceptado e incautado embarcaciones vinculadas a redes de suministro energético sancionadas, incluyendo buques asociados a lo que denomina “flota en la sombra”. Sin embargo, no está claro si el petrolero logrará completar su travesía sin contratiempos.
La eventual llegada del cargamento podría ofrecer un alivio temporal al sistema eléctrico cubano y reducir la presión sobre el transporte y la industria. No obstante, también podría intensificar las tensiones geopolíticas en el Caribe, al poner en juego la determinación de Estados Unidos de hacer cumplir sus sanciones y la voluntad de Rusia de sostener a uno de sus aliados históricos en la región.
Fuente: Energy news beat
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