El jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, se encuentra en Roma para sostener encuentros con funcionarios del Vaticano y representantes latinoamericanos vinculados a la Santa Sede, con el objetivo de abordar la situación que vive el pueblo cubano y reiterar el respaldo de Washington a sus aspiraciones de libertad.
La propia Embajada de Estados Unidos en Cuba informó que Hammer fue recibido en la capital italiana para “discutir con el Vaticano y socios latinoamericanos del Vaticano el apoyo de la Administración Trump a las aspiraciones del pueblo cubano de vivir en libertad”.
La visita adquiere relevancia en un contexto marcado por el deterioro económico y social en la isla, con escasez de alimentos, apagones prolongados y una migración masiva sin precedentes. En ese escenario, Hammer no es un observador distante. Desde su llegada a Cuba, ha recorrido amplias zonas del país y ha sostenido encuentros con ciudadanos comunes, activistas, líderes religiosos y familiares de presos políticos.
Es precisamente ese contacto directo con la llamada “gente de a pie” lo que ha generado incomodidad en el gobierno cubano. A diferencia de otros diplomáticos que limitan su agenda a reuniones oficiales en La Habana, Hammer ha viajado por distintas provincias para conocer de primera mano las dificultades cotidianas que enfrentan los cubanos.
En varios de esos recorridos ha escuchado testimonios sobre carencias básicas, restricciones a las libertades civiles y el impacto de la crisis económica en los hogares. Su presencia en comunidades alejadas del poder central ha sido interpretada por las autoridades como una intromisión, lo que ha provocado críticas en medios oficiales.
Sin embargo, desde la perspectiva estadounidense, esos intercambios forman parte de la labor diplomática de seguimiento a la situación de los derechos humanos y las condiciones de vida en la isla. La agenda en Roma apunta a trasladar esas preocupaciones a interlocutores con peso moral y diplomático en América Latina y el Caribe, como es el caso del Vaticano.
La Santa Sede ha jugado históricamente un papel relevante en los asuntos cubanos, tanto en gestiones humanitarias como en momentos de diálogo político. En ese sentido, la reunión de Hammer busca poner sobre la mesa la realidad que, según Washington, viven millones de cubanos que anhelan mayores espacios de libertad y oportunidades.
El viaje también se enmarca dentro de la política de la administración del presidente Donald Trump hacia Cuba, centrada en presionar al gobierno de la isla mientras expresa apoyo al pueblo cubano.
Para Hammer, que ha caminado barrios, visitado templos religiosos y conversado con ciudadanos fuera del protocolo oficial, la misión en Roma representa una extensión de ese compromiso. Su mensaje ante el Vaticano no se basa únicamente en informes, sino en experiencias recogidas directamente en el terreno, en un país donde el malestar social y el deseo de cambios son cada vez más visibles.
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Hace 1 día