Un nuevo derrumbe en la intersección de Calle Teniente Rey y Aguacate sacudió ayer a residentes y transeúntes de la Habana Vieja, sumándose a una creciente lista de colapsos estructurales en varios puntos de la capital cubana. El incidente fue reportado por usuarios de redes sociales, entre ellos el músico y activista Saúl Manuel a través de su perfil de Facebook, donde compartió el testimonio de un vecino: “La calle estaba concurrida… justo ahí debajo se sientan personas a vender cosas, justo ahí mismo, en el momento que sucedió”.
Según testimonios y publicaciones en tiempo real, este fue el segundo derrumbe en menos de 24 horas en la zona histórica, un área que alberga numerosos inmuebles centenarios construidos durante la época colonial y republicana de Cuba . Las imágenes compartidas en redes muestran restos de mampostería y estructuras debilitadas que han puesto en alerta a residentes y comerciantes locales, quienes denuncian un riesgo constante para peatones y vehículos.
Este colapso no es un hecho aislado. Durante las últimas semanas, múltiples derrumbes han ocurrido en La Habana, incluidos casos documentados de muros y balcones que se desplomaron en edificios de La Habana Vieja y Centro Habana, y otros que han causado víctimas y dejado familias sin hogar por falta de mantenimiento adecuado .
Especialistas urbanísticos y residentes señalan que la crisis de infraestructura en Cuba —especialmente en la capital— es profunda y estructural. Una combinación de factores contribuye a esta situación: la antigüedad de muchas edificaciones, décadas de insuficiente mantenimiento, carencia de materiales de construcción y una economía estancada que limita la capacidad de reparación y restauración de viviendas e inmuebles patrimoniales .
El impacto del deterioro se siente particularmente en zonas históricas, donde edificios con más de un siglo de antigüedad muestran grietas, humedades y desgaste acelerado por la humedad tropical. A pesar de que algunos proyectos de restauración han tenido lugar en sitios emblemáticos de la ciudad, gran parte de las acciones de conservación se centran en áreas turísticas, dejando en segundo plano barrios donde viven cientos de familias con recursos limitados .
Organizaciones de vecinos y activistas han criticado la falta de un plan integral de mantenimiento y la lentitud en la respuesta de las autoridades, advirtiendo que nuevos colapsos seguirán ocurriendo si no se implementan medidas urgentes para garantizar la seguridad de los habitantes y preservar el patrimonio arquitectónico de La Habana.
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