Foto © Collage Captura de redes sociales - Captura de Instagram
Las imágenes de Nicolás Maduro ante un tribunal federal de Nueva York se han hecho virales. Seis meses después de su detención en Estados Unidos, el ex presidente de Venezuela compareció nuevamente a la corte con una imagen muy distinta a la de sus primeras audiencias. Testigos describieron a un acusado visiblemente más delgado, canoso y reservado. El juez fijó para junio de 2027 el inicio del juicio por los cargos de narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas que enfrenta junto a Cilia Flores.
En su comparecencia de este miércoles, Maduro, por tercera ocasión ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, 200 días después de su captura, evidenció un total cambio tanto en su apariencia como en su comportamiento.
De acuerdo con periodistas y testigos presentes en la sala, el exmandatario venezolano lucía considerablemente más delgado, con el cabello más canoso y un semblante menos desafiante que en sus comparecencias anteriores. Vestía el uniforme caqui del sistema penitenciario estadounidense, utilizó gafas y audífonos para seguir la traducción de la audiencia y permaneció en silencio durante casi toda la sesión.
El juez federal Alvin Hellerstein estableció el 1 de junio de 2027 como la fecha para el inicio del juicio oral contra Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes enfrentan acusaciones de conspiración para narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas, cargos que podrían derivar en penas de cadena perpetua si son hallados culpables.
El caricaturista judicial venezolano Jorge Torrealba, presente en las tres audiencias, afirmó que Maduro se veía "bastante flaco" y "canoso", mientras que el periodista Roberto Macedonio aseguró que presentaba un evidente deterioro físico, con el rostro más delgado, el cuello más marcado y los brazos visiblemente más finos.
El comportamiento del acusado también llamó la atención. A diferencia de su primera comparecencia en enero, cuando se declaró "presidente constitucional" de Venezuela y aseguró ser un "prisionero de guerra", en esta ocasión se limitó a saludar al juez en inglés con un "Good morning", tomó notas durante la audiencia, bebió agua con frecuencia y sonrió en varias ocasiones mientras conversaba con sus abogados.
Al concluir la sesión, Maduro intentó intercambiar algunas palabras con su abogado Barry Pollack antes de abandonar la sala. Según los reportes, el juez permitió brevemente esa conversación pese a la intervención de los alguaciles. Antes de salir, levantó la mano para saludar a los asistentes, un gesto que no obtuvo respuesta.
La defensa dispone hasta el 2 de septiembre para presentar una moción basada en una posible inmunidad como jefe de Estado, aunque esa estrategia enfrenta el precedente de que Estados Unidos dejó de reconocer a Maduro como presidente de Venezuela en 2019. La próxima audiencia sobre inmunidad y jurisdicción quedó programada para el 17 de noviembre de 2026.
Actualmente, Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn bajo un régimen de aislamiento, mientras avanza el proceso judicial que culminará, si no hay aplazamientos, con el inicio del juicio el próximo año.
Fuente: Telemundo 51
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