El dictador cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó con dureza contra el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, después de que Washington denunciara las actividades de espionaje desarrolladas por el régimen de La Habana contra intereses y la seguridad nacional estadounidense.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Díaz-Canel calificó a Rubio como uno de los funcionarios "más corruptos" de la actual administración estadounidense y lo acusó de tener supuestos vínculos con narcotraficantes y terroristas de Florida, sin aportar pruebas para respaldar sus afirmaciones.
"Cree el ladrón que todos son de su condición", escribió el gobernante cubano, en una respuesta que evidencia el tono cada vez más confrontacional entre La Habana y Washington.
Díaz-Canel rechazó las acusaciones estadounidenses y sostuvo que Cuba nunca ha actuado para perjudicar al pueblo de Estados Unidos ni ha pretendido afectar su seguridad nacional. En cambio, acusó a Washington de haber desarrollado durante décadas acciones de espionaje y agresión contra la isla.
En su publicación, el mandatario cubano volvió a recurrir a episodios históricos que el régimen atribuye a Estados Unidos, entre ellos la introducción de enfermedades, el derribo de una aeronave de la organización Hermanos al Rescate, atentados contra instalaciones turísticas y supuestos planes para asesinar a dirigentes de la dictadura.
También responsabilizó a Estados Unidos de la profunda crisis económica que atraviesa Cuba y calificó el embargo estadounidense como una política "genocida". Según Díaz-Canel, las sanciones y las restricciones sobre el suministro energético forman parte de una estrategia destinada a provocar el colapso del régimen y debilitar el respaldo popular a la llamada Revolución.
Sin embargo, su respuesta evitó abordar directamente las acusaciones relacionadas con las operaciones de inteligencia atribuidas al régimen cubano. En lugar de responder a las denuncias específicas, Díaz-Canel centró su discurso en las históricas confrontaciones entre ambos gobiernos y volvió a presentar a Cuba como víctima de una política estadounidense de hostigamiento.
El gobernante también acusó a Washington de utilizar la "mentira" como instrumento para justificar nuevas agresiones contra Cuba y denunció lo que calificó como un "neo-macartismo trasnacional" de tendencia "fascista".
La reacción de Díaz-Canel refleja la estrategia habitual de La Habana ante las denuncias internacionales: negar las acusaciones, cuestionar la legitimidad de quienes las formulan y trasladar el debate hacia las acciones de Estados Unidos contra la isla.
El enfrentamiento verbal se produce en un momento de renovadas tensiones entre ambos países, mientras la administración estadounidense incrementa la presión sobre el régimen cubano y cuestiona sus actividades de inteligencia, sus vínculos internacionales y su impacto sobre la seguridad de Estados Unidos.
Fuente: Cuenta X Miguel Díaz-Canel
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