Foto: ABC
Mariela Castro Espín, hija del expresidente Raúl Castro y diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de Cuba, figura como miembro del Consejo Asesor de la Internacional Progresista, la organización que impulsa la iniciativa conocida como flotilla “Nuestra América”, programada para zarpar hacia Cuba en marzo con alimentos, medicinas y suministros esenciales.
La flotilla —presentada por sus organizadores como una respuesta solidaria a la crisis energética, los apagones y la escasez de medicamentos que afecta a la población cubana— es promovida por una coalición internacional de movimientos sociales, sindicatos y grupos humanitarios. El objetivo declarado es romper el bloqueo, llevar ayuda básica y “defender la causa de la autodeterminación de Cuba”.
En la página oficial de la Internacional Progresista, el Consejo Asesor, del cual Castro Espín forma parte, es descrito como el órgano encargado de establecer la dirección estratégica de la iniciativa. Además de Mariela, entre los nombres que aparecen en este grupo se encuentran figuras como el activista estadounidense David Adler, el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn y la congresista demócrata estadounidense Rashida Tlaib.
La participación de Mariela Castro ha generado críticas y debate, tanto dentro como fuera de Cuba. Para muchos cubanos, su presencia en un consejo que se presenta como independiente de solidaridad internacional plantea interrogantes sobre la verdadera independencia de la flotilla, dado que ella es una figura vinculada directamente al poder político del régimen cubano. En redes sociales, activistas como Salomé García Bacallao han calificado la iniciativa como un “espectáculo propagandístico”, y han promovido la consigna “Si ellos entran, nosotros también”, sugiriendo incluso la posibilidad de organizar una flotilla alternativa desde el exilio para apoyar directamente al pueblo cubano.
La flotilla “Nuestra América” ha sido anunciada en un contexto de crisis agravada por el corte de suministro de petróleo —tras las amenazas estadounidenses a países proveedores— y la persistencia de apagones y limitaciones de insumos básicos en la isla, un escenario que ha intensificado el debate global sobre el embargo, la solidaridad internacional y las prioridades políticas del régimen cubano.
En resumen, la inclusión de Mariela Castro en el consejo asesor de esta misión humanitaria ha avivado las discusiones sobre el papel del régimen en iniciativas que se presentan como independientes y solidarias, al tiempo que reabre el debate sobre la situación humanitaria y política en Cuba en medio de una crisis energética y social profunda.
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