En Cuba, sacar dinero se ha convertido en una misión que exige estrategia, paciencia y, a veces, suerte; para muchos, una misión imposible. El Banco de Crédito y Comercio (Bandec) confirma lo que miles de personas viven a diario: la alta demanda de efectivo obliga a reorganizar prioridades, por lo que pone en marcha una medida que, aplicada inicialmente en la provincia de Cienfuegos, busca canalizar la mayor parte de las extracciones hacia los cajeros automáticos y reducir la presión en las ventanillas.
La decisión no surge en el vacío. En un contexto marcado por persistentes dificultades de liquidez, los días de pago de salarios, jubilaciones y pensiones suelen transformar las sucursales en escenarios de largas filas y tensión acumulada. Ante esa realidad, Bandec ha optado por redistribuir funciones del personal bancario para priorizar el acceso al efectivo a través de los cajeros. La intención oficial es clara: hacer más eficiente la entrega del dinero disponible y evitar aglomeraciones dentro de las oficinas.
En la práctica, esto significa que muchas operaciones que antes se realizaban directamente en ventanilla ahora deberán efectuarse en los equipos automáticos. El cajero deja de ser un complemento y se convierte en protagonista. Sin embargo, el problema de fondo no desaparece: la cantidad de efectivo sigue siendo limitada frente a una demanda que no disminuye.
Paradójicamente, mientras el efectivo continúa siendo el rey en la vida cotidiana, la banca cubana insiste en impulsar la digitalización de pagos. Transferencias electrónicas, códigos QR y plataformas digitales son promovidos como alternativas modernas, eficientes y seguras. Las autoridades subrayan que el pago electrónico es un derecho del consumidor y también una obligación para instituciones y actores económicos.
Pero la realidad diaria muestra otra cara. Fallas de conectividad, interrupciones eléctricas, problemas tecnológicos y comercios que no aceptan pagos digitales dificultan esa transición. Para muchas personas, especialmente adultos mayores o residentes en zonas con infraestructura limitada, el efectivo sigue siendo la única garantía de poder comprar alimentos o cubrir gastos básicos.
En ese delicado equilibrio entre necesidad inmediata y estrategia institucional, los cajeros automáticos se convierten en puntos críticos del sistema financiero. La reorganización aplicada en Cienfuegos podría extenderse a otras provincias si la presión sobre el efectivo continúa. Todo dependerá del comportamiento de la demanda y de la disponibilidad real de billetes.
Mientras tanto, el banco recomienda disciplina y planificación: evitar extracciones innecesarias, mantenerse informados por los canales oficiales y priorizar pagos electrónicos cuando sea posible. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿puede acelerarse la digitalización sin resolver antes las limitaciones tecnológicas y de confianza?
Por ahora, en Cuba, el cajero automático no solo dispensa dinero. También simboliza la tensión constante entre modernización y escasez, entre el ideal digital y la urgencia palpable del billete en la mano.
Fuente: Directorio Noticias
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