Cada vez que el gobierno cubano lanza un cambio de leyes, las alarmas saltan. No es para menos. En un país donde la vivienda ha sido durante décadas más un privilegio administrado que un derecho garantizado, cualquier reforma despierta esperanza… y sospecha. Esta vez le toca al Nuevo Anteproyecto de Ley de la Vivienda en Cuba: ¿Qué cambia? La propuesta, divulgada por el medio oficialista Cubadebate promete transformar las reglas del juego inmobiliario en la Isla.
El cambio más simbólico es, sin duda, el fin de la confiscación de viviendas por salida definitiva del país. Durante años, emigrar implicaba perder automáticamente la casa. Ahora, el Estado asegura que quienes se establezcan en el extranjero podrán conservar, heredar y transmitir su propiedad. Un giro histórico que llega tarde para muchos, pero que marca un antes y un después en la relación entre emigración y patrimonio.
También se amplía la posibilidad de poseer hasta dos viviendas, además de una “vivienda de descanso” en zonas de playa o campo. En teoría, esto flexibiliza un sistema rígido que limitaba la acumulación. En la práctica, abre interrogantes sobre desigualdad en un contexto donde el déficit supera las 900 mil viviendas y más de un tercio del fondo habitacional está en estado regular o malo. Hablar de segundas casas cuando tantos apenas sostienen la primera parece, cuanto menos, irónico.
La reforma introduce además la figura de la hipoteca, algo inédito en la legislación cubana. Poder adquirir una vivienda mediante crédito a largo plazo suena moderno y funcional. Pero el optimismo choca con una realidad económica marcada por salarios insuficientes e inflación persistente. Sin condiciones financieras viables, la hipoteca podría convertirse en una herramienta elegante sobre el papel y casi inaccesible en la vida cotidiana.
El anteproyecto promete simplificar trámites de compraventa, herencia y donación, así como dinamizar el mercado de alquileres, incluso autorizando el subarrendamiento. La intención oficial es reducir trabas y burocracia, un problema reconocido por el propio Estado, que hoy mantiene dispersas decenas de normas relacionadas con la vivienda.
Sin embargo, la gran pregunta sigue intacta: ¿habrá recursos? Con un ritmo constructivo mínimo y edificios deteriorándose, especialmente en ciudades como La Habana, la ley por sí sola no levanta paredes ni repara techos.
La consulta pública estará abierta hasta finales de febrero y luego el texto pasará a la Asamblea Nacional del Poder Popular. El papel lo aguanta todo. Lo que Cuba necesita no es solo una nueva ley, sino casas reales donde hoy solo hay promesas.
Crónica de una despedida anunciada: Díaz y Alayo y el eterno desangre del voleibol cubano
Hace 1 día
Posponen indefinidamente el Festival del Habano 2026 por crisis económica y energética
Hace 19 horas
Dólar a 500 pesos cubanos y euro, 560 marcan hito del mercado informal este 14 de febrero
Hace 1 día
México estudia puente aéreo para enviar ayuda humanitaria a Cuba si lo solicita La Habana
Hace 1 día
Liberan a Lara Crofs y Daniela Peral tras detención en La Habana mientras repartían ayuda
Hace 1 día