El expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton se negaron a testificar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en el marco de la investigación legislativa sobre el fallecido financiero Jeffrey Epstein, lo que ha provocado una escalada política con los republicanos, que ahora amenazan con iniciar procedimientos de desacato al Congreso.
En una carta dirigida al presidente del comité, el republicano James Comer, y difundida en redes sociales, los Clinton calificaron las citaciones como “legalmente inválidas y no exigibles”. Según afirmaron, el proceso impulsado por el panel está “literalmente diseñado para resultar en nuestro encarcelamiento”, y acusaron a los republicanos de utilizar la investigación con fines políticos más que para esclarecer responsabilidades reales.
Comer respondió que el comité comenzará la próxima semana los procedimientos de desacato, después de que Bill Clinton no se presentara a una declaración programada en el Capitolio. Aunque subrayó que “nadie está acusando a los Clinton de ningún delito”, insistió en que el Congreso tiene derecho a formular preguntas sobre la relación del expresidente con Epstein. “Solo queremos respuestas”, declaró a la prensa.
Jeffrey Epstein fue arrestado en 2019 por cargos federales de tráfico sexual y conspiración, y murió ese mismo año en una cárcel de Nueva York mientras esperaba juicio. A lo largo de los años noventa y principios de los 2000, mantuvo vínculos con numerosas figuras influyentes, entre ellas Bill Clinton, una relación que ha sido ampliamente documentada, aunque el expresidente nunca ha sido acusado de delitos relacionados con el caso.
El comité de la Cámara emitió citaciones de manera unánime en agosto para que Bill y Hillary Clinton comparecieran a entrevistas a puerta cerrada. Según Comer, la decisión fue bipartidista y no una iniciativa personal suya. Aun así, los Clinton sostienen que ya han cooperado en la medida de lo posible y que han declinado al menos siete comparecencias presenciales previas.
En sus cartas, la pareja afirmó que ha intentado aportar “toda la poca información que tiene” debido a la gravedad de los crímenes de Epstein, pero cuestionó el enfoque del comité. A su juicio, la prioridad debería ser determinar por qué el Estado no logró investigar y procesar adecuadamente esos delitos y cómo evitar que se repitan, algo que, aseguran, no ven reflejado en la labor actual de los legisladores.
Comer, sin embargo, argumenta que existen elementos que justifican el interrogatorio. Ha señalado que Epstein visitó la Casa Blanca en al menos 17 ocasiones durante la presidencia de Clinton y que el expresidente habría volado unas 27 veces en el avión privado del financiero tras dejar el cargo. También recordó que Clinton nunca ha respondido públicamente preguntas detalladas sobre esa relación.
El enfrentamiento se intensificó en redes sociales, donde Comer difundió fotografías publicadas por el Departamento de Justicia en los archivos del caso Epstein, algunas de ellas inéditas, en las que aparece Bill Clinton junto a Epstein y Ghislaine Maxwell, su colaboradora condenada por delitos relacionados con el tráfico sexual.
Si el comité aprueba el desacato, el liderazgo republicano de la Cámara deberá programar una votación en el pleno. Una eventual declaración de desacato penal implicaría remitir el caso al Departamento de Justicia, que tendría la última palabra sobre posibles acciones legales. Mientras tanto, el pulso entre los Clinton y los republicanos mantiene viva la controversia en torno a uno de los escándalos más sensibles de la política estadounidense reciente.
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