La familia de José Miguel Costafreda Román, barbero cubano natural de Santiago de Cuba, dio a conocer en las últimas horas que inició gestiones y una campaña solidaria para repatriar sus restos, con el fin de darle sepultura en su tierra natal. Sin embargo, tras el anuncio de la repatriación, han salido a la luz más detalles sobre las circunstancias de su muerte, que refuerzan el dolor y la exigencia de justicia por un crimen que sigue impune.
José Miguel fue asesinado a tiros dentro de la peluquería donde trabajaba en Ciudad Tecolutilla, municipio de Comalcalco, estado de Tabasco. Según los primeros reportes, dos hombres armados llegaron en motocicleta, entraron directamente al local y le dispararon al menos tres veces, para luego huir del lugar sin ser detenidos. El ataque fue rápido, preciso y sin mediar palabra, lo que ha llevado a familiares y vecinos a pensar que no se trató de un robo común, sino de un ataque dirigido.
Personas cercanas a la víctima aseguran que José Miguel no tenía conflictos conocidos en la comunidad y era apreciado por sus clientes, quienes lo describen como un trabajador tranquilo, dedicado a su oficio y enfocado en salir adelante. Esa percepción ha aumentado la angustia de la familia, que no logra entender por qué fue blanco de un asesinato tan violento. Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre sospechosos ni avances en la investigación.
La historia migratoria de José Miguel también marca profundamente este caso. Sus familiares confirmaron que había residido en Estados Unidos, fue deportado y posteriormente se estableció en México, donde comenzó de nuevo, cortando cabello y levantando su pequeño negocio. Para muchos cubanos en el exterior, su historia refleja la de miles que, tras procesos migratorios duros y llenos de obstáculos, intentan rehacer su vida en países donde también enfrentan inseguridad y vulnerabilidad.
Tras su muerte, la familia se encontró no solo con el golpe emocional, sino con los altos costos que implica la repatriación de un cuerpo desde México hasta Cuba: trámites legales, servicios funerarios, transporte internacional y gestiones consulares. Ante la imposibilidad de asumir esos gastos, decidieron abrir una campaña en GoFundMe y pedir ayuda pública, apelando a la solidaridad de la comunidad cubana y de personas sensibles a esta tragedia.
Mientras se organizan los pasos para el regreso de sus restos a Santiago de Cuba, sus seres queridos insisten en que la repatriación no puede ser el final de la historia. Piden que el crimen sea esclarecido, que los responsables sean identificados y que la muerte de José Miguel no quede como un número más en las estadísticas de violencia. Para su familia, el último adiós en Cuba es necesario para cerrar el duelo; la herida seguirá abierta mientras no haya verdad ni justicia.