El periodista Javier Díaz vuelve a ser instrumento informativo de lo que sucede en Cuba. Esta vez recibió desde Cienfuegos una notificación que evidencia una nueva ola de presión sobre los jóvenes cubanos: quienes se niegan a incorporarse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) enfrentan multas de 3.000 pesos.
La medida se aplica bajo el argumento de participar en la “preparación para la defensa”, y según el testimonio, los jóvenes que deberían haber sido liberados tras cumplir con el servicio militar no reciben la baja oficial, obligándolos a regresar al sistema militar sin explicación.
“Buenas tardes, Javier. En Cienfuegos están movilizando y el que no quiera ir le ponen una multa de 3.000 pesos”, relató una de las fuentes que envió la prueba de la sanción. Otro joven, que pidió mantenerse anónimo, comentó: “Nos dicen que debemos volver a defender la revolución. Tenemos apenas 20 años y no queremos morir por algo que ni siquiera entendemos completamente”.
Según fuentes locales, la medida incluye cadetes y reservistas, quienes son convocados a ejercicios y entrenamientos bajo un supuesto plan de “preparación para la defensa”, sin detallar duración ni riesgos reales. Esto ha generado un clima de incertidumbre y miedo entre los jóvenes y sus familias, que ven cómo la vida civil se ve interrumpida por obligaciones militares inesperadas.
La situación se agrava por el hecho de que la baja militar no se otorga automáticamente al finalizar el servicio. Muchos jóvenes continúan figurando como activos en los registros de las FAR, lo que significa que pueden ser llamados nuevamente en cualquier momento y sienten que su libertad está limitada.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que estas prácticas forman parte de un patrón de presión sobre los jóvenes en Cuba, donde la coacción económica y la obligación de reincorporarse a las fuerzas armadas se utilizan como herramientas de control. En el contexto actual, la combinación de multas, movilizaciones forzosas y falta de transparencia administrativa genera un clima de tensión que aumenta la desconfianza hacia las autoridades.
Mientras tanto, los afectados buscan denunciar la situación mediante mensajes anónimos y redes sociales, compartiendo evidencia de multas y notificaciones oficiales. El reporte de Javier Díaz desde Cienfuegos pone de manifiesto que no se trata de casos aislados, sino de un fenómeno creciente que refleja la presión sistemática sobre los jóvenes cubanos para mantener activa la maquinaria militar, incluso cuando ellos buscan retomar su vida civi
Del perfil de Javier Díaz
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