La primera de las seis torres de alta tensión que el huracán Rafael derribó en Artemisa fue al fin ensamblada y colocada en el kilómetro 32 de la autopista Habana-Pinar del Río. Se trata de una las torres que el huracán destruyó el pasado 6 de noviembre y cuya caída dejó sin electricidad a las provincias de Artemisa y Pinar del Río.
Según reseña Trabajadores, la nueva estructura metálica de unos 40 metros de altura, integra la línea de 220 Kv Mariel-Pinar del Río como parte del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). A poca distancia se realizan acciones de ensamblaje de los angulares y otros accesorios para la instalación de la segunda torre.
Las obras corren a cargo de obreros y especialistas de la Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica, Julio Rafael Jiménez García, director de inversiones de la entidad, explicó que se está acondicionando el terreno adonde llegará la grúa que levantará la estructura metálica. El experto aseguró que está garantizada la protección de los trabajadores, así como el control de la calidad en todo el proceso.
Lo que, por supuesto, no está previsto es el desgaste de ese pueblo sin luz hace más de 10 días. "Está previsto completar el izaje de las seis torres y su entrega total en un término de 18 días, aproximadamente y proceder a energizar la línea", precisa la nota.
Laboran en el lugar brigadas procedentes de Matanzas, Camagüey, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba, Holguín, Pinar del Río, Villa Clara, La Habana y del propio territorio artemiseño. Más de 10 días después del paso del huracán por el occidente de Cuba, Artemisa cuenta con solo el 51.69% de clientes con servicio eléctrico.
Según el Ministerio de Energía y Minas, están avanzando los trabajos de reparación del circuito primario Güira 4kV-1 por lo que se espera que para hoy domingo seguirá aumentando la cobertura de electricidad en el territorio. La reparación de una torre de alta tensión caída y partida es un proceso costoso y complejo que requiere de equipos especializados, herramientas específicas y un enfoque metódico.
El tiempo y los recursos para la reparación o construcción de una nueva torre dependen de la magnitud del daño, la accesibilidad al lugar y la disponibilidad de los materiales y el personal especializado. Tras la construcción, hay que realizar pruebas de seguridad para asegurar que la estructura y los cables estén correctamente instalados y no haya cortocircuitos, antes de restablecer el suministro eléctrico de forma gradual.
Indiscutiblemente, un proceso complejo, pero la gente en Artemisa está desesperada. No tener una retaguardia garantizada como optar con grupos electrógenos, incide aún más en el malestar de miles de artemiseños.
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