El subsecretario interino de Guerra para la Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad de las Américas de Estados Unidos, Joseph Humire, afirmó que la profunda crisis económica y energética que enfrenta Cuba es consecuencia de decisiones internas del propio régimen y no de acciones de Washington. Humire, en una entrevista difundida por The Heritage Foundation, señaló que “Cuba es un fracaso de su propio diseño” al describir la situación actual de la isla y descartó que las sanciones estadounidenses sean la causa principal del colapso económico y energético que atraviesa el país.
El funcionario explicó que el colapso energético de Cuba está vinculado a la decisión de canalizar recursos hacia una alianza con un país cuya capacidad energética estaba en declive, en referencia a Venezuela y el fin del suministro de petróleo subsidiado que históricamente había recibido la isla. Según Humire, la desaparición de ese apoyo ha tenido un “efecto de rebote” en las relaciones bilaterales y en la disponibilidad de combustible en Cuba.
Humire también se refirió a las negociaciones discretas que, según él, se llevan a cabo entre funcionarios estadounidenses y cubanos, señalando que existe “expectativa” de que la situación en Cuba avance hacia un “camino productivo” a través del diálogo político. A pesar de ello, subrayó que el estamento militar estadounidense “se mantiene preparado para respaldar las decisiones del presidente cuando así se requiera”. Humire añadió que “en el ejército tenemos un dicho: nuestro trabajo es darle a los diplomáticos un día más”, al tiempo que destacó la disposición a apoyar acciones que el presidente considere necesarias.
Las declaraciones de Humire se producen en un contexto de escalada retórica por parte de altos funcionarios de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha reiterado públicamente que Cuba es “la siguiente” en la agenda tras sus acciones militares relacionadas con Venezuela e Irán, aunque luego instó a los medios a ignorar esa declaración, lo que ha sido interpretado como un indicio del carácter delicado de las conversaciones en curso.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio ha enfatizado en reuniones internacionales que la economía cubana solo podrá cambiar si se transforman también las estructuras políticas del país, argumentando que “la economía de Cuba debe cambiar y no lo hará a menos que cambie su sistema de gobierno”. Rubio destacó además que la escasez de petróleo y combustible en la isla es consecuencia de expectativas de recibir suministros sin coste, un enfoque que, según él, refleja fallas fundamentales en el modelo económico cubano.
El intercambio de declaraciones evidencia diferencias profundas entre las autoridades estadounidenses y la narrativa oficial cubana sobre las causas de la crisis en la isla: mientras Washington señala decisiones internas y errores estratégicos como factores determinantes, el Gobierno de Cuba ha responsabilizado a Estados Unidos por lo que considera presiones económicas y energéticas externas.
La situación ocurre en medio de un escenario de tensiones sostenidas y esfuerzos diplomáticos discretos, con un enfoque en posibles soluciones políticas pero también con referencias explícitas a la preparación de opciones más amplias por parte de Estados Unidos si se considerara necesario.
Fuentes: Diario de Cuba y The Heritage Foundation
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