Un buque con petróleo procedente de Rusia arribó a Cuba en medio de la crisis energética que afecta a la isla, aunque especialistas advierten que el suministro solo permitirá reducir los apagones de forma temporal.
El petrolero ‘Anatoli Kolodkin’ con 100.000 toneladas de crudo arribó este lunes, según informó el Ministerio de Transporte de Rusia, en lo que es el primer cargamento de petróleo que llega a la isla en los últimos tres meses.
«En estos momentos el barco espera su descarga», señala el comunicado reproducido por la agencia Interfax, después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, diera el visto bueno a llegada del suministro de petróleo.
Según EFE, el ‘Anatoli Kolodkin’, que pertenece a la corporación Sovkomflot -sancionada por EE. UU. desde 2024-, partió del puerto ruso de Primorsk el pasado 9 de marzo.
Según las estimaciones de la prensa, este cargamento debería servir para satisfacer durante varias semanas las necesidades de la isla caribeña, sumida en una grave crisis energética debido al bloqueo impuesto por Washington.
Las autoridades estadounidenses levantaron, durante un mes, las sanciones contra el petróleo en tránsito que hubiera partido de su puerto antes del 12 de marzo. Pero Washington prohibía dicho suministro en el caso de Cuba, Irán y Corea del Norte.
La llegada de un buque con combustible ruso a Cuba vuelve a poner en evidencia la compleja situación energética que atraviesa el país. Según reportes de agencias internacionales como Interfax, el petrolero "Anatoly Kolodkin" arribó este 30 de marzo con un cargamento de crudo destinado a reforzar el sistema eléctrico nacional.
El envío se produce en un contexto marcado por apagones prolongados, limitaciones en el transporte y afectaciones a servicios básicos. En los últimos meses, la escasez de combustible ha reducido considerablemente la capacidad de generación eléctrica, obligando a implementar cortes programados en gran parte del territorio.
De acuerdo con reportes previos de medios oficiales cubanos, el buque se dirigía al puerto de Matanzas, uno de los principales centros de almacenamiento y distribución de combustible del país. La llegada del cargamento había sido anticipada como parte de la cooperación energética entre Moscú y La Habana, que se ha intensificado en medio de las dificultades económicas de la isla.
Especialistas citados por medios internacionales estiman que el volumen transportado podría ofrecer un alivio de aproximadamente una semana o diez días en la generación eléctrica. Esto permitiría reducir temporalmente la frecuencia y duración de los apagones, aunque no eliminaría el problema de fondo.
El sistema energético cubano enfrenta desafíos estructurales que van más allá del suministro puntual de combustible. La dependencia de importaciones, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de inversiones sostenidas han limitado la capacidad de respuesta ante la demanda interna.
Asimismo, la irregularidad en la llegada de cargamentos internacionales contribuye a la inestabilidad del servicio eléctrico. En este escenario, envíos como el del Anatoly Kolodkin funcionan como medidas de contingencia más que como soluciones definitivas.
Por otra parte, algunos reportes señalan que el envío ocurre en un contexto internacional donde Estados Unidos ha aplicado ciertas flexibilidades en materia de sanciones, lo que ha permitido la llegada de este tipo de cargamentos energéticos a la isla.
A pesar del impacto inmediato que puede generar este suministro, analistas coinciden en que la crisis energética en Cuba requiere transformaciones más profundas. La sostenibilidad del sistema dependerá de la capacidad del país para diversificar sus fuentes de energía y modernizar su infraestructura.
Fuentes:
Interfax (agencia rusa) - EFE
Reuters
Granma- Cubadebate
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