El béisbol cubano, y en especial la afición agramontina, amaneció este martes con una noticia profundamente triste: el fallecimiento de Carlos Gómez de Ávila, considerado el manager más importante en la historia del béisbol camagüeyano.
Gómez de Ávila fue el único director que logró títulos nacionales para Camagüey, dejando una huella imborrable en la pelota cubana. Bajo su conducción, el equipo Ganaderos alcanzó la corona de la Serie Nacional 1975-1976, un logro que aún hoy permanece como el mayor éxito del béisbol en esa provincia.
Su legado se amplió en 1977, cuando guio a los recordados “Incapturables” camagüeyanos al campeonato de la Serie Selectiva, reafirmando su condición de estratega excepcional y formador de generaciones.
Tras aquellas gestas, Camagüey volvió a discutir títulos, pero sin poder alcanzar nuevamente la cima. Ocurrió en la final de 1991 frente a Henequeneros y más recientemente en 2022 ante Matanzas, resultados que no opacan la trascendencia histórica de Gómez de Ávila.
Reconocido como “profesor de profesores”, Carlos Gómez no solo fue un manager exitoso, sino también un mentor clave en el desarrollo del béisbol agramontino, respetado por colegas, jugadores y aficionados.
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