‘Soy un perseguido político’, la expresión ‘mágica’ de los cubanos para entrar a EEUU

Soy un perseguido político la expresión mágica de los cubanos para entrar a EEUU

‘Soy un perseguido político’, esa se ha convertido en la expresión mágica que le abrió y aún le abre las puertas de los EEUU a muchísimos cubanos que hoy residen en suelo americano o esperan para hacerlo en un centro de detención en la frontera.

En esos centros aguardan por “el otorgamiento de un estatus de “refugiado” pero que, en realidad, mientras vivieron del “lado de acá” jamás nadie les vio protestar ni siquiera entre dientes contra el gobierno”, relata Cubanet.

“No estoy seguro sobre cuál es la cifra real de tales “neoperseguidos” que han logrado engañar a las autoridades migratorias del país norteño pero estoy convencido de que debe ser una cantidad considerable, teniendo en cuenta que es uno de los argumentos más escuchados en los reportajes periodísticos y notas de prensa que abordan el tema de la migración cubana en los últimos meses, después que fuera eliminada por Barack Obama aquella ley de “pies secos, pies mojados”, agregó el sitio independiente.

En tanto aseguró que es notable la indignación de muchos migrantes por “las nuevas medidas migratorias que les fastidian el juego”.

“Con la excepción de los verdaderos activistas y periodistas que todos conocemos, en peligro real, el resto son un gran invento, y la culpa, en buena parte, es de aquella anterior legislación que no exigía profundizar en la indagatoria sobre quién es quién y para la cual cubano era igual a perseguido o víctima, un error que permitió durante años pasar “gato por liebre” y el resultado ha sido lamentable”, argumentó.

“Perseguidores arrepentidos de su pasado pero solo cuando les estampan el visado o les aseguran una manutención de por vida al interior de las “entrañas del monstruo”, exdirigentes del Partido Comunista, exmilitares, exoficiales de la policía. Directivos que fueron “hacha y machete” en eso lanzar huevos a la “gusanera” de la embajada del Perú, o quitando estímulos salariales si un trabajador no iba a la Marcha del Pueblo Combatiente o expulsando de su plaza a un obrero o estudiante porque el aval del Comité de Defensa de la Revolución denunciaba que no hacía la “guardia cederista” o no asistía al “trabajo voluntario”, denunció.

De igual manera, aseguró que una estrategia que les ha funcionado ha sido “el ardid de fingirse opositores, incluso aliarse solo por una cuantas semanas a algún grupo disidente cubano o hacer un poco de periodismo independiente con el único objetivo de crearse un pequeño “historial” que les facilite emigrar ha sido una constante en el flujo de cubanos hacia los EEUU, lo cual no solo ha llegado a dañar y molestar a esa comunidad cubana en el exilio que entre los años 60 y 80 tuvo un componente ciertamente político sino que, además, ha repercutido negativamente en la imagen de aquellos grupos que, al interior de la isla, y desde diversas tendencias políticas, han tenido una aptitud opuesta a tales engaños y oportunismos”.