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Guantánamo vuelve a la leña para garantizar el pan ante la aguda crisis de combustible

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 8 de febrero de 2026

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La provincia de Guantánamo se prepara para enfrentar la producción de pan en condiciones cada vez más precarias, recurriendo a métodos tradicionales como los hornos de leña y el amasado manual, ante la persistente crisis energética y la escasez de combustible que afecta al país. La estrategia busca asegurar uno de los alimentos básicos de la canasta normada, aunque evidencia el profundo deterioro de la infraestructura productiva y logística en la isla.

Según informaciones oficiales, Guantánamo dispone actualmente de 83 panaderías equipadas con hornos de leña. De ese total, 22 se encontraban fuera de servicio y han sido incorporadas a un proceso urgente de reparación para recuperar su capacidad productiva. La imposibilidad de operar de manera estable con hornos eléctricos ha obligado a priorizar esta tecnología rudimentaria, que depende del uso de leña como fuente de energía.

La crisis no se limita al horneado. La falta de electricidad y combustible también ha dejado inoperantes las amasadoras eléctricas, por lo que el proceso de elaboración del pan deberá realizarse de forma manual. Para ello, las autoridades han reorganizado la fuerza laboral, incorporando trabajadores de otros sectores con el fin de suplir el esfuerzo físico que exige el amasado a mano, una práctica prácticamente desaparecida en la producción a gran escala.

La complejidad del escenario varía según las zonas geográficas. En las áreas rurales, donde la demanda de pan es menor, el sistema manual resulta más manejable. Sin embargo, en las cabeceras municipales y en la ciudad de Guantánamo, el reto es considerable debido al alto volumen de producción requerido. Aun así, las autoridades aseguran haber reorganizado el personal para mantener la elaboración diaria del producto, aunque bajo “condiciones excepcionales”.

La distribución del pan constituye otro de los grandes desafíos. La escasez de diésel ha obligado a sustituir los tradicionales vehículos de transporte por medios no motorizados. En este nuevo esquema se emplean bicitaxis, triciclos y coches de tracción animal para trasladar el pan desde las panaderías hasta las bodegas y puntos de venta.

Las autoridades locales insisten en que, pese al cambio de tecnología —de procesos eléctricos y mecanizados a métodos manuales y de leña—, el objetivo es mantener la calidad del pan destinado a los consumidores. También han apelado al “apoyo y comprensión” del pueblo guantanamero, reconociendo las molestias que provoca esta reorganización forzada.

Más allá del discurso oficial, la situación refleja un retroceso evidente en las condiciones de vida y producción en Cuba. El regreso a métodos propios de décadas pasadas no responde a una elección, sino a la falta de alternativas, en una provincia donde garantizar el pan diario se ha convertido en un desafío que resume la profundidad de la crisis económica y energética que atraviesa el país.


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