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'Sofisticado' armamento exhiben Avispas Negras en su preparación

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 8 de febrero de 2026

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El régimen cubano se enorgullece de sus fuerzas especiales, conocidas como “Las Avispas Negras”. Estas unidades han sido presentadas históricamente como el epítome de la modernidad, disciplina y preparación militar. Sin embargo, una mirada más cercana revela otra realidad: el armamento que exhiben es en muchos casos obsoleto, poco funcional y, en ocasiones, hasta ridículo. Las redes sociales se han llenado de críticas y memes que muestran la brecha entre la propaganda oficial y la verdadera capacidad militar. Armas oxidadas, uniformes desgastados y maniobras improvisadas contrastan fuertemente con la imagen de poder que el régimen intenta proyectar.

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Pero más allá de las armas y la apariencia, está la experiencia de los jóvenes obligados a pasar por el servicio militar, y mucho de ellos pasan sin quererlo a ser reclutas de fuerzas especiales o simplemente del ejército que servirá de carga de cañón si existiera una confrontación bélica.

Muchachos de 16, 17, 18 o 19 años, recién salidos del Instituto, se ven forzados a incorporarse a un sistema que los transforma en piezas de una maquinaria autoritaria.

Ejemplos como el de Juan, un joven de Santiago de Cuba, muestran la realidad cruda: entrenamientos agotadores con equipos que apenas funcionan y la presión constante de cumplir órdenes sin cuestionarlas. Otro caso es el de Miguel, de La Habana, quien describe largas jornadas de patrullas con uniformes desgastados y fusiles que fallan en el momento más crítico.

El suicidio de Anier González, cuyo padre Alfredo ha hecho una campaña heróica en contra del SMO; o la muerte de Samuel Sampedro de 18 años, cumpliendo el Servicio Militar Obligatorio en el Combinado del Este en La Habana.

Historias como éstas no son aisladas, sino un reflejo de la experiencia de miles de muchachos que apenas conocen la vida adulta y ya deben enfrentar la rigidez de un ejército más preocupado por la apariencia que por la eficiencia.

Mientras tanto, estos jóvenes viven una paradoja dolorosa: deben demostrar obediencia y disciplina, pero muchos ya sueñan con un futuro lejos de la estructura militar e incluso, lejos del país.

La mayoría seguirá las órdenes por obligación, pero la cercanía de un cambio inevitable —cuando cada día parece acercarse más— sugiere que pronto la verdadera lealtad no estará con las armas ni con la propaganda, sino con el pueblo. Por ahora, el juego continúa: los soldados aparentan poder, las “Avispas Negras” posan para la cámara con armas destartaladas y el régimen mantiene su fachada. La verdad, sin embargo, es que la preparación real y la modernidad prometida son un espejismo que se desmorona ante los ojos de quienes viven la experiencia día a día.

Fuente: Javier Díaz


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