El “químico” se expande en Cuba y enciende alarmas por crisis social entre jóvenes
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 17 de mayo de 2026
El consumo de drogas sintéticas ha dejado de ser un fenómeno marginal en Cuba para convertirse en una preocupación creciente en barrios, escuelas y espacios públicos, según reportes de profesionales de la salud y testimonios recogidos en la isla. En el centro de esta tendencia se encuentra una sustancia conocida popularmente como “el químico”, un cannabinoide sintético de bajo costo y efectos altamente impredecibles.
Esta droga, también llamada “papelito”, se ha expandido rápidamente entre adolescentes y jóvenes debido a su bajo precio y fácil acceso. Una dosis puede costar entre 100 y 250 pesos cubanos en el mercado informal, lo que la hace más barata que productos básicos de consumo diario.
Se trata de una mezcla de hierbas impregnadas con compuestos sintéticos que pueden incluir cannabinoides artificiales, fármacos psiquiátricos y otras sustancias químicas. Sus efectos varían desde euforia y desorientación hasta episodios de psicosis, convulsiones y pérdida de conciencia, lo que ha generado preocupación entre personal médico y familias.
En varias ciudades del país, incluidos parques de La Habana, se han descrito escenas de jóvenes con comportamientos erráticos o inmóviles tras el consumo, una condición que algunos especialistas han calificado informalmente como “estado zombi”.
El incremento del consumo está estrechamente vinculado a la profunda crisis económica que atraviesa el país, marcada por la inflación, la escasez de alimentos y la falta de oportunidades laborales. En este contexto, expertos señalan que estas sustancias se han convertido en una vía de escape para algunos sectores juveniles.
Datos del sistema de salud cubano indican que los casos atendidos por consumo de drogas casi se duplicaron en un año, pasando de 467 a 886, aunque profesionales del sector advierten que la cifra real podría ser mayor debido al subregistro.
Las autoridades han explicado que la isla no produce drogas a gran escala, pero sí actúa como punto de tránsito y consumo. Entre las vías de entrada se incluyen el contrabando aéreo mediante equipajes, el tráfico marítimo y el envío de sustancias ocultas en mercancías importadas. También se reconoce la existencia de producción local limitada de marihuana.
El Ministerio del Interior ha señalado que el principal problema actual son los cannabinoides sintéticos que llegan desde el exterior y que luego se adaptan para su distribución interna.
Mientras tanto, el sistema de salud enfrenta dificultades para atender la creciente demanda de pacientes. Hospitales y centros psiquiátricos reportan saturación, con limitaciones de personal especializado y recursos para tratar casos de intoxicación y dependencia.
Ante esta situación, han surgido iniciativas comunitarias y religiosas que intentan ofrecer apoyo a los afectados. Algunas iglesias evangélicas y centros de rehabilitación independientes han comenzado a trabajar en programas de reinserción social y acompañamiento emocional.
El fenómeno preocupa especialmente por la edad de inicio del consumo, que en muchos casos se sitúa entre los 13 y 17 años, afectando a adolescentes de distintos contextos sociales y no solo a zonas vulnerables.
Aunque el gobierno mantiene una política de “tolerancia cero” frente a las drogas y ha reforzado las sanciones, críticos dentro y fuera de la isla consideran que la respuesta institucional no ha logrado frenar el avance del problema.
Fuente: Telemundo 51