El hambre no discrimina: la cruel realidad en El Hueco de Ciego de Ávila
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 31 de agosto de 2025

Cada sábado, en el mercado popular conocido como "El Hueco", a un costado de la terminal de ómnibus nacionales en Ciego de Ávila, se repite una escena desgarradora.
Lo que comienza como una jornada común se convierte en un espectáculo de lucha, desesperación y, en muchos casos, humillación. A simple vista, el caos parece ser una risa colectiva entre los transeúntes, pero hay algo mucho más profundo y triste detrás de esa imagen... ¡la necesidad de sobrevivir!
Este mercado, que se llena de gente cada fin de semana, no ofrece mucho más que lo básico. Plátanos, pasta de ajo y en algunos casos, unos pocos huevos que, por cierto, están a 2600 pesos el cartón.
Para algunos, esos precios son considerados "baratos", una ironía cruel para quienes viven con un presupuesto limitado o una pensión exiguo. Lo peor de todo es que no hay distinción entre los que se empujan, gritan y luchan por llegar primero a la tarima: ahí están los ancianos, los enfermos, los jóvenes, los profesionales. Todos, en su desesperación, pierden cualquier noción de dignidad.
En el video de ese día, lo que se aprecia es una simple muchedumbre en busca de su "rescate" alimentario. Es un retrato de la desesperación humana. Entre los empujones, se puede ver a una anciana con diabetes y presión alta, empujando a un cirujano de renombre. O a una maestra jubilada de 70 años haciendo lo mismo. Y, entre todo ese desorden, uno se da cuenta de que el hambre no tiene rostro, ni historia, ni estatus. El hambre nos iguala a todos en la miseria, nos empuja a lo más bajo de la supervivencia.
La lucha por los pocos alimentos que llegan a ese mercado es más que una simple pelea por comida. Es una muestra de cómo, cuando el hambre toca a la puerta, todos nos convertimos en animales en busca de lo más básico para subsistir.
El hambre borra la línea que separa la humanidad del salvajismo. Y en ese mercado, todos, sin importar quiénes sean, son simplemente una manada de almas dispuestas a hacer lo que sea por un bocado.
Es difícil entenderlo sin haberlo vivido, pero esa escena es un reflejo de la situación que muchos enfrentan a diario. En Ciego de Ávila, como en tantas otras partes de Cuba, la falta de alimentos básicos y la creciente carestía se están llevando no solo la estabilidad económica de la población, sino también su humanidad.
Fuente: Guilermo Rodríguez Sánchez