Cubanos revelan cómo viven en puente fronterizo de Reynosa-Hidalgo

20 cubanos revelan cómo viven en puente fronterizo de Reynosa-Hidalgo

Ya han pasado casi dos meses desde que en el Puente Internacional Fronterizo de Reynosa-Hidalgo están  varados 20 inmigrantes cubanos, en lo que se ha convertido casi en su hogar temporal.

Estos isleños han tenido que amarrar pedazos de telas en las redes metálicas del cruce y colocar colchonetas y almohadas en el piso, con el fin de crear algunas condiciones que les permitan pasar los días hasta que el Gobierno estadounidense los deje ingresar.

“Lo que están haciendo con nosotros es inhumano, tenemos varios días aquí sin que nos den una respuesta, huimos de la pobreza, vendimos nuestra casa para llegar, no tenemos dinero, no somos malas gentes, solo queremos mejores oportunidades”, dijo uno de los afectados al diario local mexicano Latarde.com.

Por su parte, las autoridades estadounidenses les han explicado que están evaluando su situación migratoria y que no se les permitirá ingresar a la nación hasta que se esclarezca su situación.

En este grupo hay 14 hombres y 6 mujeres, de entre 22 y 38 años de edad. “Acá en México no llevamos tanto tiempo, pero es lo que sentimos más pesado porque es la recta final, yo tengo fe y esperanza en que sí nos van a dejar pasar, el objetivo es Estados Unidos, queremos ser productivos”, comentó Andrés, uno de los inmigrantes varados en el puente, quien tiene 35 años de edad. “No vamos a abandonar la lucha hasta que las puertas de la frontera sean abiertas”, añadió.

Yenni, es otra de las damnificadas, una cubana que cree que los que la acompañan ya son parte de su familia: “En mi país tengo dos hijos; lo que quiero es llegar y traerlos conmigo, no me atreví a que viajaran conmigo, los tengo encargados, allá el gobierno que tenemos no nos permite salir adelante, merecemos una vida digna, vale la pena estar aquí”.

Varios medios refieren que los únicos que son aceptados para ingresar de inmediato son los que llegan acompañados por menores de edad, aunque no se sabe si luego son admitidos para la solicitud de asilo político o deportados a Cuba.

Asimismo, han dicho que estas personas comen gracias a los grupos religiosos que van y les brindan desayuno y comida, o por la caridad de quienes logran cruzan y les dejan botellas de agua o un sándwich.

“La gente mexicana es buena, nos ven y nos dicen que aguantemos, que hay esperanza, que podemos salir adelante”, finalizó Yenni.