En 2025, la administración de Donald Trump repatrió a más de 1.600 ciudadanos cubanos, duplicando la cifra registrada en 2024. Este aumento no solo destaca por su magnitud, sino también por la intensidad de la repatriación, que supera las cifras de deportaciones de cubanos durante el mandato de Joe Biden.
Este cambio en la política migratoria marca un giro en el tratamiento de los migrantes cubanos, quienes tradicionalmente habían sido objeto de un trato diferenciado en comparación con otros grupos. Bajo Trump, las deportaciones de cubanos se han vuelto mucho más rigurosas y agresivas, especialmente cuando se trata de aquellos con antecedentes penales, un cambio significativo respecto a las décadas anteriores.
Durante los años de la administración de Barack Obama, las deportaciones hacia Cuba se suspendieron temporalmente debido a la pandemia de COVID-19, aunque se reanudaron en 2023. Con el ascenso de Trump, la política migratoria ha incluido nuevas medidas, como la repatriación de individuos con historial criminal, lo que ha generado incertidumbre entre los cubanos que han residido en Estados Unidos por años, algunos por varias décadas.
Un caso representativo de esta política se dio en abril de 2025, cuando Heidy Sánchez, madre cubana de 44 años, fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Tampa, Florida, tras una cita rutinaria. En menos de 48 horas, Sánchez fue deportada a Cuba, a pesar de que su familia intentó mantenerla unida. La noticia causó gran revuelo en las redes sociales y aumentó las tensiones dentro de la comunidad cubana, que había sido tradicionalmente aliada política de Trump en las elecciones de 2024.
El impacto de estas medidas se ha sentido de manera notable en Florida, donde la comunidad cubana tiene una presencia histórica desde la llegada del comunismo en la isla en 1959. Lo que antes se percibía como una comunidad relativamente exenta de las estrictas leyes migratorias, ahora enfrenta una dura realidad, con miles de cubanos, incluidos aquellos con permisos de trabajo y número de Seguro Social, siendo detenidos y deportados.
La situación de los cubanos que han vivido en Estados Unidos durante años, incluso estableciendo familias y negocios, se ha complicado aún más con las políticas migratorias de Trump. Javier González, un migrante cubano que cruzó la frontera en 2022, teme ser deportado debido a su estatus de libertad condicional (I-220A).
Además de las deportaciones, Trump ha implementado medidas que restringen la inmigración legal, como la prohibición de entrada a ciudadanos cubanos y la suspensión de los procesos de reunificación familiar. Estas acciones han aumentado los retrasos en las solicitudes de visa y naturalización, y el gobierno ha suspendido todos los casos de inmigración relacionados con Cuba, sumando más barreras a los migrantes cubanos que buscan regularizar su situación en Estados Unidos.
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