El presidente Donald Trump generó nuevas dudas sobre un posible programa de cheques directos de $2,000 para los estadounidenses, luego de mostrarse incapaz de recordar públicamente que había promovido esa propuesta en meses recientes. La confusión surgió durante una entrevista con The New York Times, en la que el mandatario pareció restar importancia a una idea que él mismo había impulsado como parte de su discurso económico.
Desde mediados de 2025, Trump había mencionado en múltiples ocasiones la posibilidad de enviar pagos directos a contribuyentes de ingresos bajos y medios, financiados con los ingresos obtenidos por los aranceles a las importaciones. La propuesta fue presentada como una forma de “devolver dinero al pueblo” gracias, según él, al éxito de su política comercial.
“¿Yo dije eso?”
Durante una entrevista de más de dos horas con corresponsales del New York Times, la periodista Katie Rogers le preguntó al presidente cuándo podrían esperarse esos cheques de $2,000. La respuesta sorprendió:
“Did I do that? When did I do that?” (“¿Yo hice eso? ¿Cuándo dije eso?”), respondió Trump.
El intercambio fue interpretado por varios medios como una señal de que no existe un plan claro ni un calendario definido para poner en marcha el supuesto programa de pagos.
En ocasiones anteriores, Trump había sugerido que los cheques podrían enviarse a mediados de 2026. Sin embargo, tras la entrevista, el propio presidente insinuó que, de concretarse, los pagos podrían llegar “hacia finales del año”, sin ofrecer fechas específicas ni detalles operativos.
Hasta el momento, no existe ningún programa aprobado por el Congreso ni una orden ejecutiva formal que autorice el envío de cheques de $2,000. La Casa Blanca no ha publicado lineamientos oficiales sobre elegibilidad, montos totales, ni mecanismos de distribución.
Trump ha insistido en que los aranceles han generado ingresos “de billones de dólares” y que esos fondos podrían usarse para financiar reembolsos, reducir el déficit federal y cubrir otros gastos, como defensa.
No obstante, analistas fiscales y organizaciones independientes han cuestionado esas cifras.
Expertos en presupuesto señalan que los ingresos reales por aranceles son significativamente menores a lo que el presidente ha afirmado públicamente.
Organizaciones como la Tax Foundation han estimado que un programa de cheques de $2,000 a gran escala podría costar entre $280,000 millones y $600,000 millones, dependiendo del número de beneficiarios.
Datos del Departamento del Tesoro indican que los ingresos relacionados con aranceles y derechos aduaneros en 2025 rondaron cifras muy por debajo de ese rango, con estimaciones independientes que sitúan la recaudación real entre $150,000 y $183,000 millones.
Esto sugiere que, sin recurrir a deuda adicional o recortes en otros programas, los aranceles por sí solos no serían suficientes para financiar un programa masivo de pagos directos.
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